Viggo Mortensen
Lo tiene todo: un cuerpazo de escándalo, ojos que parecen decir “oye, nena, soy sensible y sé hacer chapuzas en casa” y doble dosis de talento. ¿Los ha aprovechado para convertirse en un galán de Hollywood? Pues no: desde el éxito de El Señor de los anillos, Viggo se ha lanzado a protagonizar películas indies de culto, convirtiéndose en el actor fetiche del perturbado David Cronenberg (Promesas del Este y, próximamente, A Dangerous Method) y permitiéndose un solo producto comercial (Océanos de fuego: Hidalgo) motivado, entre todas las razones del mundo, por su amor a los caballos. Y además, habla español y escribe poesía. ¿No son razones suficientes para adorarle?
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