La huelga (S. M. Eisenstein, 1925)
Convocatoria: El gran maestro del cine soviético, Sergei Eisenstein, presenta sus intenciones desde el primer intertítulo de este filme mudo: “Desunido, el proletariado no es nada. Unido, lo es todo”. La cita, por cierto, es de un tal Lenin.
Resultados: Como un western con proletarios y parásitos en lugar de cowboys e indios, Eisenstein narra un alzamiento en una fábrica de la Rusia prerrevolucionaria. Fiel a los postulados de su autor, el filme está lleno de innovaciones técnicas y recursos con los que el más moderno director de Hollywood no se atrevería a soñar hoy.
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