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Jueves, 17 de Mayo de 2012
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"Yo hice una película sin pedir subvenciones": la aventura de la autoproducción en España

15.01.2012

Las nuevas tecnologías allanan el camino para que la explosión ‘indie’ que vivió el cine americano hace dos décadas se produzca por fin en nuestro país. Decenas de directores (incluso algunos consagrados) se han lanzado en los dos últimos años a la aventura de la autoproducción digital, con la esperanza de que alguna de sus propuestas derribe el muro que las separa del gran público. Esta es la historia de una de ellas, la de un largometraje titulado 'Otro verano', contada en primera persona por su autor. Por JORGE ARENILLAS

yo hice una pelicula sin pedir subvenciones la aventura de la autoproduccion en espana

Mi nombre es Jorge Arenillas y, desde que tengo uso de razón, siempre quise ser director de cine (y si habéis pillado la cita, convendréis en que eso hoy en día es peor que querer ser un gángster). Ocupé la veintena trabajando como auxiliar de dirección, asistente de vídeo o realizador de making of en los proyectos de otros. También dirigí unos cuantos cortos y escribí varios guiones, alguno de los cuales llegó a rodarse. En términos generales debía considerarme afortunado, pero me sentía impotente por no ver aproximarse la meta que me había marcado, dirigir mi primera película.

"¿Dependía del directivo de una televisión o del jefe de desarrollo de proyectos de una productora el que yo cogiera una cámara y empezara a filmar?"

Un día me desperté particularmente belicoso y me enfadé conmigo mismo por permitir que otros decidieran si podía o no hacer cine. ¿Dependía del directivo de una televisión o del jefe de desarrollo de proyectos de una productora el que yo cogiera una cámara y empezara a filmar? Por supuesto que no. La constatación de la inoperancia de este sistema burocrático en el que había confiado durante años fue, no obstante, un alivio para mí: como el náufrago que comprende por fin que nadie va a venir a rescatarlo y que todo lo que le ocurra dependerá de él, yo vi claro que no tenía sentido seguir esperando al mecenas que viera el talento oculto detrás del blanco de mis ojos. Tenía que ponerme en marcha.

Recordé una frase que Robert Rodríguez escribió en su libro Rebelde sin pasta (sobre el rodaje de su primer largo El mariachi): “Trabaja con lo que tengas”. Es una obviedad, pero resulta asombrosa la frecuencia con la que la gente lo olvida y se enreda en proyectos que les vienen grandes. Yo tenía a mi disposición una localización cinematográfica, un chalet con un frondoso jardín a las afueras de Madrid, y veía a mi alrededor mucho potencial humano malgastado en proyectos alimenticios de los que destruyen vocaciones, así que no me costó motivar a la gente con uno tan romántico como el mío. Esbocé un argumento en un par de folios y le propuse a un amigo de toda la vida que escribiéramos juntos un largometraje. Él, ingeniero de profesión, carecía de prejuicios sobre el modo correcto de hacer las cosas, así que resultaba perfecto para un trabajo kamikaze como éste.

"Ni se me pasó por la cabeza enfangar este guión en los procesos de financiación tradicionales: todo el dinero saldría de mi bolsillo y de los de prestamistas ventajosos como mis seres queridos"

El título del guión era Otro verano y transcurría, lógicamente, en verano. La concreción temporal resultó ser una ventaja porque nos obligaba a ponernos unos plazos y cumplirlos; de otro modo, podría haber acabado rodando esta película en 2014, ya que siempre sobran excusas para otro aplazamiento. Decidimos rodar durante cuatro semanas de agosto. Casi toda la historia transcurría en esa única localización y con tres personajes. Calculé que el presupuesto rondaría los 30.000 euros (finalmente serían 40.000). Ni se me pasó por la cabeza enfangar este guión en los procesos de financiación tradicionales: todo el dinero saldría de mi bolsillo y de los de prestamistas ventajosos como mis seres queridos.

Una falta de opciones es una elección. Rodar en celuloide no era viable, así que elegimos el vídeo de alta definición por eliminación. Yo estaba obcecado en utilizar lentes anamórficas para lograr un formato panorámico con el que componer los planos que veía en mi cabeza, pero incluso esos objetivos se salían de nuestro presupuesto. Alguien nos habló de una cámara semi-olvidada, Thomson Viper Filmstream (la Viper para los amigos), a la que la mucho más publicitada Red One había barrido del mercado digital. Pero David Fincher y Michael Mann habían rodado películas con ella y, de forma fascinante, convertía la señal registrada en panorámica sin necesidad de lentes anamórficas. Parecía perfecta. Contactamos con Gábor Bene, un ex-director de fotografía húngaro que se había quedado ciego y alquilaba cámaras digitales. Viajamos hasta Barcelona para probar la Viper; Gábor empatizó con nuestra aventura y nos alquiló el equipo con unas condiciones muy ventajosas. Ya teníamos cámara.

El 8 de agosto empezamos a rodar. El equipo había crecido hasta las veintidós personas, incluyendo a los tres actores protagonistas: la gran mayoría de ellas renunciaron a su sueldo por un porcentaje de los hipotéticos beneficios de la película. No teníamos grupo electrógeno, los focos se enchufaban directamente en la casa, cuyo cuadro eléctrico sesentero, nada preparado para la potencia de un rodaje, nos dejaba a oscuras varias veces al día. Los auxiliares de producción hacían los sandwiches para el almuerzo, y las bebidas se enfriaban en la misma nevera de la cocina. Fabricamos un travelling doméstico con dos tubos de PVC (de plástico, vaya) de tres metros de longitud sobre los que colocamos una tabla de madera con ruedas, y lo bautizamos como tubelling (sirva la foto como prueba).

otro_verano_tubelling

Dejé mi piso de Madrid para vivir en la localización durante todo el rodaje. Fue un privilegio sumergirme en la película de esa forma. Cada noche, cuando todos se marchaban, antes de apagar las luces tenía que reconfigurar la estancia en mi cabeza (los muebles cambiaban de sitio a conveniencia de la producción) para no rompérmela cuando intentara llegar al baño de madrugada. En la casa dormía también todo el material de cámara, iluminación y sonido, y la idea de que alguien asaltara el chalet y lo robara me quitaba el sueño a menudo. Guardaba un atizador de chimenea al pie de la cama, preguntándome hasta dónde sería capaz de llegar por acabar esta película. Nunca tuve que averiguarlo.

"¿En qué coño se gasta la gente seis millones de euros haciendo una película? Visto lo visto, con ese dinero yo me veo capaz de rodar Batman"

Tuvimos mucha suerte con la climatología, que nos respetó hasta la cuarta semana, en la que algunos cielos nublados nos empujaron a suprimir un par de planos y modificar otros tantos. Aún con lo apretado de nuestro plan, nunca tuve la sensación de que faltara tiempo para contar esta historia; y a pesar de las penurias, no sentí que este rodaje fuera distinto en su espíritu a tantos otros en los que había trabajado. De hecho, a menudo me pregunto en qué coño se gasta la gente seis millones de euros: visto lo visto, con ese dinero yo me veo capaz de rodar Batman.

Escribo esto a finales de diciembre, con la película ya montada. El músico ha empezado a esbozar la banda sonora. En marzo de 2012 la mostraremos al mundo y estoy seguro de que encontraremos un distribuidor que la estrene como se merece. Incluso con lo mucho que confío en su potencial, en realidad no me preocupa cuánto guste a público y crítica: lo que más me satisface es que esta película existe porque yo me empeñé en que así fuera. Fue la determinación, y no el dinero, lo que sacó adelante Otro verano.

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Jorge Arenillas (Madrid, 1978) ha escrito guiones para directores como Enrique Urbizu o Daniel Calparsoro; dirigió una decena de cortometrajes, y fue realizador de sketches de Muchachada Nui durante sus cuatro temporadas en antena. Otro verano es su primer largometraje.

www.otroverano.com

 
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10 comentarios

Santos Trinidad

Santos Trinidad 16.01.2012 / 12:42 El de la gorra es Enrique Urbizu??

Barberano

Barberano 16.01.2012 / 10:41 Tengo mucha curiosidad por ver esta película. Ánimo.

W. Einstein

W. Einstein 16.01.2012 / 01:19 Pancho Chucho: 1º La forma en la que se ha llevado a cabo la película es una chapuza. No entro a valorar el resultado final. 2º En el cine español se han producido mal muchos proyectos. Ten por seguro que no voy a ser yo quien defienda un modelo de producción como el actual. Pero la “Fórmula Arenillas” no es la solución. Ni va a permitir que los espectadores vean mejores películas ni va a posibilitar que gente como Blake pueda desarrollar una carrera profesional. 3º Como bien dices "las personas que participan en este tipo de producciones (...) lo hacen voluntariamente, (...) pensando que (...) a largo plazo les dará beneficios”. Es decir, que podrán dejar este tipo de producciones precarias y trabajarán en proyectos por los que les paguen.

Blake

Blake 15.01.2012 / 21:56 ¡Eres un grande Jorge! Estoy en la misma situación que tú, pero más joven. Tengo 20 años, estoy estudiando la carrera de historia pero desde enano he querido contar historias en la gran pantalla. Escribo guiones de cortos, esbozo historias de largos, escribo relatos etc. Que narices, voy a seguir tu ejemplo (que para eso está) y si no me puedo permitir una escuela privada con sus precios astronómicos, intentaré comprarme una cámara digital, si no, con el móvil. Pero no voy a parar. De hecho ya llevo años con esta dinámica, leyendo cine, viendo cine, making of's como una bestia. Así he aprendido infinidad de cosas, he aprendido de Spielberg, de Cameron, de Howard, Mann, Darabont... ¿que mejores maestros?. En cuánto vea "Otro Verano" en algún lugar anunciada donde poder pagar (recalco) por verla. Allí iré de cabeza. ¡Un saludo!

Pancho Chucho

Pancho Chucho 15.01.2012 / 19:57 W. Einstein, espero que tengas ocasión de ver esta película terminada. Así tendrás argumentos para poder criticarla. Me sorprende que puedas valorar un largometraje como chapuza sin haberlo visto. También me llama la atención tu opinion sobre el proyecto. Quizá no disponga de uno o varios millones de euros de presupuesto, pero no por eso deja de tener un plan de financiación o de producción. Deduzco de tus palabras que relacionas calidad con disponer de planes de producción, financiación y distribución plagaditos de billetes. Desgraciadamente no tiene porque ser así, como lo demuestra muchas películas españolas de los últimos años. Imagino que como conocedor del cine patrio, conocerás decenas, incluso centenas de producciones que han sobrepasado su presupuesto. Películas financiadas con el dinero de televisiones públicas y privadas, Comunidades Autónomas y subvenciones del Ministerio de Cultura. En todos esos casos se dispone de un plan de producción y financiación, pero como el dinero es público o de otros pues no importa tanto que las cuentas no cuadren. A mí, personalmente, éso si me parece una chapuza. Las personas que arriesgan su dinero, o su trabajo entendíendolo como una inversión en un proyecto, no se pueden permitir el lujo de pasarse del presupuesto. Y para cumplirlo hacen un esfuerzo enorme para que la falta de dinero no afecte a la calidad del producto. Por otro lado, también relacionas los planes de financiación y producción con la distribución. W. Einstein, ¿cuántas películas se han rodado en España en los últimos 25 años, con sus magníficos planes de financiación y producción, y no se han estrenado? Por no hablar de todos los largos que se estrenan un día y no vuelven a tener ningún pase en su vida, cumpliendo así con el expediente. El cine se ha convertido en una apuesta, independientemente del tamaño de la producción. Todos aquellos que están buscando nuevos caminos alternativos para sacar sus proyectos adelante se merecen un respeto. Después, cuando tengamos la cinta podremos criticarla todos, pero con conocimiento de causa. Ah, y a ser posible sin insultos. W. Einstein, los tiempos están cambiando. Quizá sea necesario que nos estrujemos la cabeza para buscar nuevas formas de hacer las cosas. De lo contrario, sólo dos o tres podrán hacer películas. Una última aclaración: las personas de participan en este tipo de producciones, y en esta en particular, lo hacen voluntariamente, porque les gusta el proyecto, porque están decididos a apostar su tiempo pensando que están trabajando en una buena peli y que a largo plazo les dará beneficios su decisión y porque tienen la suficiente apertura de mente como para atreverse a hacer cine de una forma distínta a la habitual.

Klander

Klander 15.01.2012 / 16:43 Te ha sobrado el insulto, Einstein.

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