Hace dos semanas, CINEMANÍA repasaba los 'crímenes' que las televisiones cometen contra nuestras películas favoritas cuando las emiten para la pequeña pantalla. Pero, ¿y qué hay de las salas de cine? En general, estos templos del celuloide no suelen darnos disgustos, pero siempre hay excepciones que confirman la regla. En este informe podréis leerlo todo sobre los inconvenientes que nos acosan una vez que hemos pagado nuestra entrada, comprado las palomitas y ocupado nuestro lugar en el asiento. Si has experimentado estos, u otros apuros mientras veías una película, por favor, háznoslo saber en los comentarios de esta página.
* BAJA CALIDAD DE LAS PROYECCIONES

El pasado lunes, un pequeño escándalo salpicó a los cines de EE UU a través de un artículo del diario Boston Globe: extrañado por la baja calidad de imagen de las proyecciones en una sala local, el periodista Ty Burr indagó hasta descubrir que dicho cine empleaba un proyector 3D para proyectar películas en 2D. ¿Cuál es el problema? Que las películas en 3D requieren el uso de una lente polarizadora para que el espectador vea (es un suponer) a Johnny Depp o Chris Hemsworth saliéndose de la pantalla. Si la imagen del filme es bidimensional, mantener esta lente en su sitio reduce en un 85% la luminosidad de la imagen. Sólo que sin gafas, y en dos dimensiones.
"El sistema RealD, que nosotros utilizamos, requiere un cambio muy sencillo en la óptica del proyector", afirma Sergio Garbayo, operador de cabina con 14 años de experiencia en los madrileños cines Ideal. Según Sergio, los requisitos para cambiar un aparato del formato estereoscópico a las 2D de toda la vida resultan fáciles de cumplir con la tecnología digital ("Basta con cambiar el servidor que aloja el archivo") y esta clase de problemas respondería más al descuido que a una intención aviesa orientada a abaratar costes o ahorrar mano de obra. "La mala praxis, en todo caso, vendría del operador de cabina", apunta. "Si yo cometo un despiste, el despiste será mío aunque el empresario esté ayudándome".
Aún así, nos comenta el operador, el hecho de que la calidad de imagen de una película se deteriore al ser proyectada puede obedecer "a mil cosas". Uno de los motivos, explica, es que "cuando una sala, por razones de tamaño, no tiene una salida de luz para el proyector, se dirige el haz desde la cabina de proyección con un sistema de espejos". "Pero también puede deberse a mil cosas más, como que la lámpara del proyector esté gastada, o la pantalla sucia", concluye. Otros exhibidores consultados por CINEMANÍA han afirmado no tener conocimiento de estos fallos en la proyección.
* ¿SALAS DE CINE O SALAS DE ESTAR?

"Nuestra sala más grande tiene 248 butacas. La más pequeña, 48", nos cuenta Kilian Budesca, encargado de los Multicines Llobregat. Con sus 14 4 pantallas, este local situado en el Centro Comercial Llobregat de Cornellá (Barcelona) representa una tendencia que llegó a España a finales de los 80 y que se ha multiplicado con el auge de los malls (y de los mallrats) en nuestro territorio: las megasuperficies que, para maximizar su número de pantallas, no dudan en limitar el espacio que ocupan los espectadores. Aprovechando, de paso, que la legislación española sobre salas de cine no contempla un aforo mínimo.
"Escogemos el espacio de proyección en función del atractivo taquillero de una película y del tiempo que lleva en cartel: un filme que se proyecta desde hace varias semanas tendrá menos afluencia de público que un estreno, e irá a una sala más pequeña", razona Kilian.Y, respecto del tamaño de las pantallas, afirma que no supone un problema. "Nuestras pantallas son muy grandes todas".
Pero no creáis que estamos hablando de un rasgo exclusivo de las grandes superficies. Los Cines Princesa, de Madrid, también deben escoger el tamaño de la sala donde proyectarán películas consideradas más 'de autor'. Y es que en el arte y ensayo también hay clases: "Midnight in Paris, por ejemplo, irá a una de nuestra sala grande [202 butacas]", nos cuenta Antonio Dilla, de los cines Princesa, "pero si nos llega una película iraní, por poner un ejemplo, sin buena prensa o un actor conocido, irá a una sala pequeña". El espacio más reducido que ofrece este local dispone de 76 butacas. Antonio nos cuenta que la empresa no ha recibido quejas por aspectos que, según fuentes de CINEMANÍA, podrían fastidiar la proyección, como las luces que -según ley- indican la posición de las salidas de emergencia, o el poco espacio entre las filas de butacas.
* PAGAS POR UNA PELÍCULA, PERO OYES DOS: LA TUYA Y LA DE LA SALA DE AL LADO

"Una de las quejas que más nos llegan contra los cines es la referida al aislamiento acústico", nos cuenta Rubén Sánchez, portavoz de la asociación de consumidores FACUA. "Cuando la construcción de las salas es deficiente, es fácil que se filtre el sonido de una a otra". Para que entendamos mejor el problema, Rubén nos pone un ejemplo: "Imagina que estás viendo un drama, o una película que no es muy estruendosa, y de repente empiezas a oír gritos porque en la otra sala están proyectando una de terror". Con los sistemas de sonido para cines, como el THX, firmemente implantados en la industria de la exhibición, estos posibles megamixes entre, pongamos, Scream 4 y Come, reza, ama van haciéndose cada vez más frecuentes.
No estamos hablando sólo de los 'diálogos' entre películas: las deficiencias en el aislamiento de los locales puede hacer que el ruido proviniente del exterior de la sala nos ague la fiesta, sobre todo si el multicine está emplazado en un lugar muy populoso... Como un centro comercial. Rubén nos habla de esto con la experiencia que le da su residencia en Sevilla: "Yo suelo ir a los cines del centro comercial Nervión Plaza", comenta, "que están justo enfrente del Estadio Sánchez Pizjuán: imagínate cómo se pone la cosa los días en los que juega el Sevilla...". Un empleado de este local consultado por CINEMANÍA reconoció que la polución sonora puede ser un problema "los días de partido", pero negó haber recibido quejas de los usuarios de sus 20 salas por esta razón.
¿Se librarán alguna vez los cinéfilos españoles de estos incordios? Rubén Sánchez no lo sabe, pero concluye su conversación recordándonos un hecho: "Respecto a las condiciones de las salas de cine", comenta, "no hay casi nada legislado en España".
1 comentario
J 25.05.2011 / 12:52 Tuve la desgracia de ver en los desaparecidos Multicines La Dehesa de Cáceres la película Ágora con sonido estéreo. Fue un despropósito.
Angeltheangel 25.05.2011 / 11:41 Comentario Yo no soporto las minisalas, ni las salas donde nadie vela por el comportamiento de la gente, algo que a veces roza lo violento ante el mal comportamiendo de mucha gente, o los padres que llevan a sus hijos de 3 o 4 años a ver películas como "Piratas del Caribe" y dejan a los niños campar por la sala molestando al resto de los espectadores. Todo esto dejando el precio aparte que sería otro debate en el que no entro porque yo soy de los que pasan semanalmente por taquilla, aunque suelo evitar días y horarios muy concurridos.
Randall86 25.05.2011 / 01:11 No es estrictamente proyección, pero estoy harto de ir a los cines Ideal de Madrid y soportar un olor muy fuerte a ambientador... ¡Se me ponen los ojos rojos! He tenido que dejar de ir, y no hay tantas salas de v.o. por aquí.