Conviene recordar que antes que cualquier otra cosa, somos personitas, seres humanos, llámenlo como quieran. A veces (demasiadas) lo olvidamos, y así nos va. Hoy ha sido un día de esos en los que lo recordamos viendo a otras personas. Ayer hablábamos de Twixt, de Francis Ford Coppola, y de que no debía ser tomada a la ligera; hoy, tras asistir a su rueda de prensa, nos reafirmamos en lo dicho. Ocurrió que en la presentación de esa inmensa broma que es Twixt, Coppola lloró. Lo hizo como un niño pequeño recordando una escena de la película, en la que Elle Fanning muere tal y como lo hizo su hijo. Hay que ser muy grande para enfrentarse a algo así en público. ¿Será eso lo que anunciaba como "nunca visto"?
El otro cotilleo del día fue el tamaño del miembro viril de Michael Fassbender. Su desnudo integral en Shame tiene estas cosas, que todos se ponen a comparar y, ya se sabe que las comparaciones son odiosas. Uno ha oído de todo, hasta que su tremenda verga es una prótesis o CGI. La envidia, que es muy mala.


Michael Fassbender en pleno rodaje de 'Shame'.
En otro orden de cosas, ayer fue el turno de ver lo nuevo de Kore Eda, que irá a San Sebastián, I Wish, una película sorprendentemente optimista. Dice el director que, teniendo una hija de cuatro años, el objetivo del filme era que ella sea capaz de verla cuando tenga diez años. Esperemos que también pueda hacerlo más tarde. Me da que mucha gente va a confundir sensibilidad con ñoñez, por eso de que si no te pones triste no eres “artista”. I Wish es una de esas películas sobre esa época en la que, inocentes somos, todavía creemos en los milagros, en nuestra posibilidad para cambiar las cosas, en que todavía no nos ha traicionado la realidad. Una época a la que, desgraciadamente, Coppola ya no regresará.
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