Hoy ha sido un día marcado todavía por los ecos de Secuestrados, de Miguel Ángel Vivas. La ocurrencia se ha destapado vía twitter para definir la película. El que esté interpretada por dos albano kosovares secuestradores hace que para algunos se trate de “el primer blockbuster ultraderechista de la historia”; otros han dado una puntada sin hilo pero más hiriente diciendo que es “el filme preferido de José Luis Moreno”. El humor negro siempre ha sido uno de los fuertes de Sitges.

Humor había que tener para aplaudir La otra hija, primera película estadounidense del guionista de Rec, Luis Berdejo, pero así ha sido. No es este el lugar para dilucidar si ha sido la incapacidad del director, del productor, las circunstancias o el cenizo Kevin Costner lo que ha conseguido que un proyecto en principio interesante se fuera al traste, pero así ha sido. A ratos provoca estupefacción y en otros momentos hilaridad. Rescatamos la interpretación de Ivana Baquero como hija de Kevin, en pleno proceso de niña a mujer, que diría Julio.

Dream Home (Pang Ho-cheung) es igual de previsible pero ¡demonios!, qué película. Una joven hongkongesa incapaz de comprarse una casa debido a la especulación inmobiliaria decide acabar con todos sus inquilinos. Si el punto de partida ya es interesante, sublimando a la perfección el sentir de toda una generación, más lo es su ejecución. Max Aub decía que no hay tantas formas de matar, aunque sobran los motivos para hacerlo: en un festival de terror como este, en el que los muertos están a la orden del día, créanme que resulta harto complicado asesinar de una manera original. La de este director, llevando la contraria a Aub lo es, llevando el gore a una ironía formal digna del Peter Jackson del principio, del que nos gustaba, del obeso gordito de humor enfermizo.

Acabamos con Insidious, la nueva creación de James Wan, directo de Saw quien, por cierto, ha presentado la película en un autorreconocido estado de embriaguez, cosa que le honra. Wan también es un cachondo, aunque sus chistes puedan parecer de mal gusto a muchos espectadores. Las películas de poltergeist ya son en sí mismas facilonas, por eso de que los fantasmas tienen la posibilidad de presentarse cuándo y cómo les apetece, y los diálogos de las películas de Wan suelen ser risibles pero el joven director, definitivamente, tiene algo. Es extremadamente elegante filmando y añade un par de personajes, freaks de lo paranormal, que dan el contrapunto a una historia de lo más convencional.
Mañana toca ir al gimnasio, pues uno debe estar en forma para hacer la ola y demás reverencias al mítico Roger Corman: probablemente, el director vivo más influyente de la historia.
Desde Sitges, la crónica de Rubén Romero.
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