Tan sencillo y turbador como un cuento de Las tres caras del miedo, Antonio Trashorras ha concebido El callejón como un ejercicio de estilo, un tratado sobre formas pop –esos títulos de crédito– edificios, perspectivas, simetrías –el hotel de Doble cuerpo– y colores del giallo al que homenajea y con el que se funde a través de una evocación bonita y sincera del cine de Argento –la madre, la mujer atrapada, el cristal separador– fusionado ¡ojo! con un relato de vampirismo gótico. Una gozada, un disfrute.
TONI VALL
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