El cine español está lleno de películas convencionales y parecidas, pero a veces surgen, como un oasis en medio del desierto, obras que dinamitan nuestros códigos y caminan por la delgada línea que separa lo ridículo de lo sublime con una temeraria mezcla de originalidad y osadía. El precio a pagar es un alto margen de error. Caótica Ana y Camino son dos ejemplos recientes. A los que viene a sumarse Verbo, el último. Cine bizarro, fallido y fascinante que nos obliga a redefinir nuestros cánones.
Pocas veces un cineasta había generado tanta unanimidad en el elogio de sus cortos como Eduardo Chapero-Jackson con la premiada trilogía A contraluz que conforman Contracuerpo, Alumbramiento y The End. En la metafísica Verbo sigue la tradición de adolescentes que viajan al otro lado del espejo –Alicia, Dorothy, Sarah o Chihiro– para hacer un alegato contra la mediocridad y la fealdad reinante en la que aglutina subculturas juveniles como el rap, los graffitis, el skate, el manga y los tatus. Su gran problema es que esta vez la lírica no casa con la estética y la película tiene una extraña disociación entre su explícito discurso y una potente imaginería cyberpunk a medio camino entre Tron y Matrix.
Verbo, además, tendrá serias dificultades a la hora de encontrar su público pese al gancho de ‘El Duque’, ‘La Juani’ y alguna gloria de Al salir de clase. Para el adulto será tan ingenua y afectada como un poema de quinceañera descubriendo el Quijote y para el adolescente una rallada-que-lo-flipas-tía. Pese a todo es la película que al que esto escribe le habría gustado ver cuando el acné campaba en su rostro. Raro que es uno.
DAVID BERNAL
1 comentario
hazlotumismo 31.10.2011 / 16:07 A mi tanto Caotica Ana como Camino me gustaron, y muchisimo mas que cualquiera de la saga Destino Final, este estreno junto al de EVA deberiamos estar apoyandolo y no tirando piedras.