El cine no funciona como una thermomix. Con unos mismos ingredientes no hay un programa que guise otra vez el plato con el que una vez triunfaste ante tus invitados. En el caso de Una boda de muerte habría que añadir que no se puede escatimar en el mercado, buscando productos de marca blanca o, directamente, de saldo: el guionista de la tronchante Un funeral de muerte estirando sus hallazgos, unos clones poco carismáticos del trío de Resacón en Las Vegas, y una producción más propia de los culebrones australianos. Todo culmina en un esfuerzo por ser gamberro cuando todos sus referentes ya han ido mucho más lejos.
MANUEL PIÑÓN
1 comentario
david 07.01.2012 / 23:50 Hacer una película con los mismos ingredientes de una película suya que triunfo hace varios años solo se hace por una cuestión: DINERO. Como dice en esta crítica, Resacón en las Vegas triunfó siendo muy taquillera y fueron a por la segunda que es igual que la primera pero en Tailandia, pero cuando digo exactamente igual es exactamente igual y hace poco me he enterado que van hacer la tercera parte.. la codicia mueve montañas..