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Lunes, 21 de Mayo de 2012
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Críticas

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Moneyball

03.02.2012

Brad Pitt juega al béisbol con la calculadora y consigue que, por una vez, el pez pequeño plante cara al grande.

moneyball

Darle a la bola con un palo y salir corriendo. ¿Cómo puede ser tan complicado un deporte que consiste en eso? A mí no me miren buscando respuestas, sigo teniendo problemas con el fuera de juego posicional. Como casi todos los deportes que han creado estos ‘malditos’ yanquis, el béisbol tiene tantas reglas que para entenderlas todas habría que volver a nacer otra vez en, es un poner, Missouri.

Vaya por delante, Moneyball no pone las cosas nada fáciles. Además de bolas altas y segundas bases, añade a la ecuación estadísticas y leyes del mercado. Basada en un bestseller que explicaba la revolucionaria fórmula por la que un equipo humilde plantó cara a los galácticos de su liga con un presupuesto de risa, es una película sobre deporte en la que no se suda. Es como uno de esos entrenadores que salen a la cancha con chándal pero ninguna intención de correr. Una película más para teóricos, vamos.

Con el reglamento violado por las leyes del dinero, el personaje que interpreta Brad Pitt en Moneyball se plantea un desafío: jugar a otra cosa. No se trata de hacer trampa, si no de darle la espalda a lo que se supone que le gusta de este deporte. ¿La belleza del béisbol? ¡Tururú! Sólo ve los partidos a ráfagas y lleva años sin pisar el campo de su propio equipo. Algunos flashbacks explican la raíz de su desencanto. Era una joven promesa, fichada para grandes propósitos y abandonada cuando le cayó el sambenito de gafe encima. 

Lo mejor de Moneyball no es ese guión sutil y medido –a medias entre Steve Zaillian y Aaron Sorkin–. Ni siquiera la madurez de un Pitt que aplica todo lo que ha aprendido observando a Redford o a su amigo George Clooney. Lo más fascinante de esta película es lo que pasa inadvertido. ¿Cómo puede resultar esperanzadora una película tan fría y desapasionada? Más allá de los tics de vestuario perfectamente incorporados por Pitt –el vasito para beber y el vasito para escupir– y la jugada matemática que trata de vendernos Jonah Hill, el mensaje de Moneyball es tan único como asquerosamente verosímil. Aquí no hay jugador sobresaliente que surge de la nada, tampoco entrenador supermotivador ni estado de gracia colectivo. La épica de la película consiste en que los Oakland Athletics vencen a los peces grandes con los números. Los mismos que estos gigantes escriben en los cheques se vuelven en su contra, dejando en evidencia el estado totalmente desvirtuado de las cosas.

En tiempos de asfixia y destinos ajenos a nuestro control –”lo dictan los mercados”–, puede que un cinismo activo sea el cabo al que agarrarse. Tan tocados estamos que para recuperar la fe no necesitamos a Tom Cruise cantando Free Fallin’ en el coche; nos conformamos con ver a Brad Pitt escupir en el vaso. 

MANUEL PIÑÓN

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7 comentarios

Blancafont

Blancafont 25.02.2012 / 20:06 Si Brad Pitt interpretara a Mourinho o Guardiola en nuestro país seguro que sería una sensación para los seguidores del balompié; ahora bien, esta cinta es acerca del béisbol, deporte que no acaba de calar en nuestro país y al cual los yanquis son tan aficionados; tanto al deporte en sí como a filmar películas acerca de los ires y venires de jugadores, entrenadores y demás implicados en el “game”. Una servidora no es muy aficionada a las cintas de deportes, y menos todavía al béisbol, pero esto se trata más bien de un docu-drama beisbolero (si me aceptáis el término) que una peli sobre el deporte rey en USA, con permiso claro está del futbol americano, aunque bastante más aburrida que Jerry Maguire. Pues en esto básicamente es en lo que consiste la película, una historia más acerca de béisbol, con Brad Pitt esta vez, un muy desaprovechado Philip Seymour Hoffman y Robin Wright, quien aparece de pasada. Tanto su actor protagonista como su director Bennett Miller (nominado a los Oscar por Capote) y los guionistas Aaron Sorkin (La red social, Algunos hombres buenos) y Steven Zaillan (La lista de Schlinder, American gánster) se empeñan en afirmar que no es una película sobre béisbol, que es mucho más que eso, ya que las reglas que emplea el entrenador Billy Beane como manager de los A’s de Okland son arriesgadas y poco ortodoxas dentro de este deporte y afectan al equipo de formas diferentes. Está expresamente hecha y basada en el personaje de Pitt, sus técnicas y el análisis de las estadísticas de los partidos, las carreras, los strikes y demás. Y es que la mezcla de deporte patrio y una impecable interpretación por parte de Brad Pitt y también el trabajo de Jonah Hill (Supersalidos) y el proyecto mueve masas al otro lado del charco. Se habla de dinero como si se hablara de rosquillas, y fichan y despiden con una técnica pasmosa, asombrosamente no viene a denunciar nada en particular, (dada la gran tradición de los americanos a la moralina), simplemente viene a contar la historia de un cambio de reglas arriesgado para un manager al contratar a un analista novato que se basa en estadísticas y análisis computerizados para saber qué estrategias seguir para con su equipo. Está recabando innumerables nominaciones en distintos festivales y parece ser que la crítica estadounidense la avala; personalmente no creo que sea para tanto, pero ya veremos qué tal le va en nuestro país. Es monotemática y predecible, mantiene el mismo humor durante toda la cinta y la música es inexistente, de hecho sólo hay una canción, y el cartel, muy básico, dejando patente que Brad Pitt es protagonista del metraje. Típica historia donde un equipo modesto y perdedor que contra todo pronóstico y por el riesgo y empeño de una persona vence a los grandes. Para amantes del béisbol y de Brad Pitt.

Blancafont

Blancafont 25.02.2012 / 20:06 Share Si Brad Pitt interpretara a Mourinho o Guardiola en nuestro país seguro que sería una sensación para los seguidores del balompié; ahora bien, esta cinta es acerca del béisbol, deporte que no acaba de calar en nuestro país y al cual los yanquis son tan aficionados; tanto al deporte en sí como a filmar películas acerca de los ires y venires de jugadores, entrenadores y demás implicados en el “game”. Una servidora no es muy aficionada a las cintas de deportes, y menos todavía al béisbol, pero esto se trata más bien de un docu-drama beisbolero (si me aceptáis el término) que una peli sobre el deporte rey en USA, con permiso claro está del futbol americano, aunque bastante más aburrida que Jerry Maguire. Pues en esto básicamente es en lo que consiste la película, una historia más acerca de béisbol, con Brad Pitt esta vez, un muy desaprovechado Philip Seymour Hoffman y Robin Wright, quien aparece de pasada. Tanto su actor protagonista como su director Bennett Miller (nominado a los Oscar por Capote) y los guionistas Aaron Sorkin (La red social, Algunos hombres buenos) y Steven Zaillan (La lista de Schlinder, American gánster) se empeñan en afirmar que no es una película sobre béisbol, que es mucho más que eso, ya que las reglas que emplea el entrenador Billy Beane como manager de los A’s de Okland son arriesgadas y poco ortodoxas dentro de este deporte y afectan al equipo de formas diferentes. Está expresamente hecha y basada en el personaje de Pitt, sus técnicas y el análisis de las estadísticas de los partidos, las carreras, los strikes y demás. Y es que la mezcla de deporte patrio y una impecable interpretación por parte de Brad Pitt y también el trabajo de Jonah Hill (Supersalidos) y el proyecto mueve masas al otro lado del charco. Se habla de dinero como si se hablara de rosquillas, y fichan y despiden con una técnica pasmosa, asombrosamente no viene a denunciar nada en particular, (dada la gran tradición de los americanos a la moralina), simplemente viene a contar la historia de un cambio de reglas arriesgado para un manager al contratar a un analista novato que se basa en estadísticas y análisis computerizados para saber qué estrategias seguir para con su equipo. Está recabando innumerables nominaciones en distintos festivales y parece ser que la crítica estadounidense la avala; personalmente no creo que sea para tanto, pero ya veremos qué tal le va en nuestro país. Es monotemática y predecible, mantiene el mismo humor durante toda la cinta y la música es inexistente, de hecho sólo hay una canción, y el cartel, muy básico, dejando patente que Brad Pitt es protagonista del metraje. Típica historia donde un equipo modesto y perdedor que contra todo pronóstico y por el riesgo y empeño de una persona vence a los grandes. Para amantes del béisbol y de Brad Pitt.

Blancafont

Blancafont 25.02.2012 / 20:06 Share Si Brad Pitt interpretara a Mourinho o Guardiola en nuestro país seguro que sería una sensación para los seguidores del balompié; ahora bien, esta cinta es acerca del béisbol, deporte que no acaba de calar en nuestro país y al cual los yanquis son tan aficionados; tanto al deporte en sí como a filmar películas acerca de los ires y venires de jugadores, entrenadores y demás implicados en el “game”. Una servidora no es muy aficionada a las cintas de deportes, y menos todavía al béisbol, pero esto se trata más bien de un docu-drama beisbolero (si me aceptáis el término) que una peli sobre el deporte rey en USA, con permiso claro está del futbol americano, aunque bastante más aburrida que Jerry Maguire. Pues en esto básicamente es en lo que consiste la película, una historia más acerca de béisbol, con Brad Pitt esta vez, un muy desaprovechado Philip Seymour Hoffman y Robin Wright, quien aparece de pasada. Tanto su actor protagonista como su director Bennett Miller (nominado a los Oscar por Capote) y los guionistas Aaron Sorkin (La red social, Algunos hombres buenos) y Steven Zaillan (La lista de Schlinder, American gánster) se empeñan en afirmar que no es una película sobre béisbol, que es mucho más que eso, ya que las reglas que emplea el entrenador Billy Beane como manager de los A’s de Okland son arriesgadas y poco ortodoxas dentro de este deporte y afectan al equipo de formas diferentes. Está expresamente hecha y basada en el personaje de Pitt, sus técnicas y el análisis de las estadísticas de los partidos, las carreras, los strikes y demás. Y es que la mezcla de deporte patrio y una impecable interpretación por parte de Brad Pitt y también el trabajo de Jonah Hill (Supersalidos) y el proyecto mueve masas al otro lado del charco. Se habla de dinero como si se hablara de rosquillas, y fichan y despiden con una técnica pasmosa, asombrosamente no viene a denunciar nada en particular, (dada la gran tradición de los americanos a la moralina), simplemente viene a contar la historia de un cambio de reglas arriesgado para un manager al contratar a un analista novato que se basa en estadísticas y análisis computerizados para saber qué estrategias seguir para con su equipo. Está recabando innumerables nominaciones en distintos festivales y parece ser que la crítica estadounidense la avala; personalmente no creo que sea para tanto, pero ya veremos qué tal le va en nuestro país. Es monotemática y predecible, mantiene el mismo humor durante toda la cinta y la música es inexistente, de hecho sólo hay una canción, y el cartel, muy básico, dejando patente que Brad Pitt es protagonista del metraje. Típica historia donde un equipo modesto y perdedor que contra todo pronóstico y por el riesgo y empeño de una persona vence a los grandes. Para amantes del béisbol y de Brad Pitt.

Blancafont

Blancafont 25.02.2012 / 20:05 Share Si Brad Pitt interpretara a Mourinho o Guardiola en nuestro país seguro que sería una sensación para los seguidores del balompié; ahora bien, esta cinta es acerca del béisbol, deporte que no acaba de calar en nuestro país y al cual los yanquis son tan aficionados; tanto al deporte en sí como a filmar películas acerca de los ires y venires de jugadores, entrenadores y demás implicados en el “game”. Una servidora no es muy aficionada a las cintas de deportes, y menos todavía al béisbol, pero esto se trata más bien de un docu-drama beisbolero (si me aceptáis el término) que una peli sobre el deporte rey en USA, con permiso claro está del futbol americano, aunque bastante más aburrida que Jerry Maguire. Pues en esto básicamente es en lo que consiste la película, una historia más acerca de béisbol, con Brad Pitt esta vez, un muy desaprovechado Philip Seymour Hoffman y Robin Wright, quien aparece de pasada. Tanto su actor protagonista como su director Bennett Miller (nominado a los Oscar por Capote) y los guionistas Aaron Sorkin (La red social, Algunos hombres buenos) y Steven Zaillan (La lista de Schlinder, American gánster) se empeñan en afirmar que no es una película sobre béisbol, que es mucho más que eso, ya que las reglas que emplea el entrenador Billy Beane como manager de los A’s de Okland son arriesgadas y poco ortodoxas dentro de este deporte y afectan al equipo de formas diferentes. Está expresamente hecha y basada en el personaje de Pitt, sus técnicas y el análisis de las estadísticas de los partidos, las carreras, los strikes y demás. Y es que la mezcla de deporte patrio y una impecable interpretación por parte de Brad Pitt y también el trabajo de Jonah Hill (Supersalidos) y el proyecto mueve masas al otro lado del charco. Se habla de dinero como si se hablara de rosquillas, y fichan y despiden con una técnica pasmosa, asombrosamente no viene a denunciar nada en particular, (dada la gran tradición de los americanos a la moralina), simplemente viene a contar la historia de un cambio de reglas arriesgado para un manager al contratar a un analista novato que se basa en estadísticas y análisis computerizados para saber qué estrategias seguir para con su equipo. Está recabando innumerables nominaciones en distintos festivales y parece ser que la crítica estadounidense la avala; personalmente no creo que sea para tanto, pero ya veremos qué tal le va en nuestro país. Es monotemática y predecible, mantiene el mismo humor durante toda la cinta y la música es inexistente, de hecho sólo hay una canción, y el cartel, muy básico, dejando patente que Brad Pitt es protagonista del metraje. Típica historia donde un equipo modesto y perdedor que contra todo pronóstico y por el riesgo y empeño de una persona vence a los grandes. Para amantes del béisbol y de Brad Pitt.

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