Aunque un autor se esfuerce por evitar ser prisionero de su propia estrechez de miras, nunca podrá escapar de la de su público. Martin Scorsese ha hecho una de las películas más arriesgadas de su carrera, pero a pesar de los numerosos placeres que encierra habrá más de un obtuso que la rechace porque no se parece a Taxi Driver. La invención de Hugo es una aventura infantil –pero nada excluyente con los adultos, todo lo contrario– llena de matices dickensianos e interludios de realismo mágico que, mientras cuenta la historia del cineasta pionero Georges Méliès, y restaura la admiración y la majestad que merece su trabajo –y los de los Lumière, Edwin Porter, Harold Lloyd, Charles Chaplin–, se revela también como una oda nostálgica a lo analógico, lo industrial, lo mecánico, lo predigital: manivelas, engranajes, trenes, relojes.
Los relojes, en todo caso, son aquí el verdadero villano: el tiempo destruye las películas, ya sea causando su gradual desintegración física o como resultado del progreso o los gustos cambiantes. Y también es el enemigo del artista, o, de tantos grandes creadores que cayeron en la oscuridad y el olvido. En ese sentido, La invención de Hugo es una proclamación, una causa: esto es el cine, nos recuerda, no lo dejemos morir. Y Scorsese nos avisa de que lo mismo que le pasó a Méliès hace un siglo podría repetirse hoy por culpa de la mentalidad cada vez más estrecha y mercantil de la industria del cine.
¿No es hipócrita vender semejante mensaje con una película en 3D, herramienta que ejemplifica el cinismo y la avaricia de Hollywood? Podría, pero La invención de Hugo hace uno de los usos más certeros y rutilantes que se recuerdan de esta tecnología: mientras conjura la magia de los albores del cine, aquí el 3D se reivindica como el siguiente paso en la creciente sofisticación de las ilusiones visuales que nacieron hace 100 años de la mano de Méliès. Y, en última instancia, nos permite ver con esplendor renovado esa imagen única, inolvidable, mágica, de un cohete clavado en el ojo de la luna.
NANDO SALVÁ
4 comentarios
Maquico 18.03.2012 / 11:13 Este viaje a los comienzos del cine, no aburre, pero le falta algo, algo de corazón, algo de sentimiento, algo de emoción. No es que este mal realizado, pero se le echa en falta algo de épica. El guion está tan medido que no deja espacio a la sorpresa, pues desde el principio ya sabes que todo está relacionado entre sí. maquinas de coser
Ringo Kid 28.02.2012 / 00:36 Largometraje de gran poderío visual, sobre todo cuando nos presenta ese universo del interior del reloj de la estación, o la ciudad de París vista a través del reloj. Este viaje a los comienzos del cine, no aburre, pero le falta algo, algo de corazón, algo de sentimiento, algo de emoción. No es que este mal realizado, pero se le echa en falta algo de épica. El guion está tan medido que no deja espacio a la sorpresa, pues desde el principio ya sabes que todo está relacionado entre sí. Perfecta en el aspecto técnico, pero te esperas algo más. Mucho envoltorio para tan poco regalo. Sales de la sala con la sensación de que has visto algo bello pero carente de contenido. Son dos largometrajes relacionados entre si, uno para los más pequeños con el universo imaginario de Hugo y otro para los más adultos, contando la historia de uno de los primeros creadores de ciencia ficción. El cine es magia, ilusión, sentimiento, emoción, sueños, entretenimiento. Pero a este largometraje le falta algo. No lo sé. (No me respondais a este comentario, limitaros a comentar el largometraje. Si lo veis en otras paginas, no es copiado, también lo he escrito yo. A todos no nos gusta lo mismo, por eso hay colores)
Blancafont 25.02.2012 / 13:20 El señor Martin Scorsese se las sabe ya todas dentro del mundo del cine y se pone al día, como ya hicieran otros directores, con la técnica 3D en su último trabajo La invención de Hugo. Aunque parezca una película dirigida exclusivamente al público más joven, engaña bastante; la estética es muy parisina (la historia transcurre en el París de los años 30), la luz está tratada con una exquisitez sublime y cada uno de los fotogramas son dignos de admirar. Puede que los más pequeños disfruten de la historia pues sus protagonistas son niños, Hugo, interpretado por Asa Butterfield, el niño de enormes ojos azules que ya nos conmocionó en El niño con el pijamas de rayas y la joven Chloë Grace Moretz a la pudimos ver en 500 días juntos o Let me in (Déjame entrar) como Isabella , ambos acompañados por Sir Ben Kigsley y Helen McCrory su mujer y ambos padrinos de Isabella. La aventura se basa en la figura de Hugo, quien, al quedarse huérfano de padre (Jude Law) se instala, bajo la tutela de su alcohólico tío, entre las paredes de la estación de tren de París, dando cuerda a los relojes y reparándolos, habilidad que aprende de su padre. Antes de morir, su padre y Hugo intentan hacer que un autómata que éste encontró en el ático del museo donde trabajaba funcione, pero le falta una pieza, una llave en forma de corazón. Hugo persiste en el intento de reparar al robot y todo ello le llevará a coincidir con Georges Méliès (Ben Kignsley) y su familia. Se trata de una aventura pero ante todo es un gran homenaje al cine; a los creadores de esas primeras máquinas capaces de poner las imágenes en movimiento, a Charles Chaplin, a películas como El maquinista de la general y a todos aquellos que creyeron en el cine como un modo de vida y pensaron que en un futuro la gente se vería emocionada, lloraría, se reirían, les conmovería y cambiaría sus vidas. Un homenaje a todo esto y a la figura que fue Georges Mieles, ese mago que quiso experimentar y crear utilizando una pantalla como lienzo para mostrar la magia del cine, un lienzo en donde poder plasmar el mundo de los sueños. Es, por supuesto, una cinta para disfrutar en pantalla grande y apreciar con qué maestría está elaborada. Por cierto, a qué película de cine mudo os recuerda el cartel de éste film?? Si, es otro tributo a la figura de Harold Lloyd en El hombre mosca.
benzema1987 24.02.2012 / 01:30 Gracias por el preestreno chicos no se lleva 5 points por la lentitud en enlazar la historia al principio de la película, luego todo fluye en armonía. Gracias a Martin Scorsese por existir y a vosotros por el regalo se os quiere mucho y desde hace mucho