Para el cinéfilo resulta descorazonador ver que a quien ha admirado se convierte en un rostro absurdo e inexpresivo dañado por la mala cirugía estética. Bajo amenaza es, en este sentido, un elocuente muestrario de errores, la prueba de que Nicolas Cage y Nicole Kidman se han convertido no sólo en dos presencias físicas repulsivas, sino también en una parodia de lo excelentes actores que fueron. No es éste un detalle baladí en una película de la que casi nada puede decirse. Plagia descaradamente la española Secuestrados y desaprovecha el talento de su director Joel Schumacher en un relato átono y mostrenco incapaz de permanecer en el recuerdo.
TONI VALL
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