En Arrugas el historietista valenciano Paco Roca exhibía un apabullante dominio de la imagen y de la narrativa secuencial. Sus viñetas destilaban recursos cinematográficos tales como la elipsis o el fuera de campo, y de la interacción entre los distintos encuadres y tamaños de plano se desprendían algunas de las secuencias más cómicas y también patéticas de la novela gráfica. Es por ello que Arrugas exigía una adaptación cinematográfica muy respetuosa con el original, casi literal (en la línea de la Persépolis, de Marjane Satrapi), y es lo que finalmente se ha producido, para el disfrute de los fans de Roca y aún más para el de los no iniciados (por aquello de la capacidad de sorpresa, que se mantiene intacta).
Arrugas fue Premio Nacional de Cómic en 2008 y la película ahora anda nominada a los Goya de Mejor Largometraje de Animación y Mejor Guión Adaptado (es la primera vez que ocurre en nuestra historia con un cómic) además de estar llamando a las puertas del Primo Oscar. Se merecerá esto y todo lo que de más le llegue, no sólo por su excepcional diseño de producción (que respeta todo lo enunciado arriba), sino sobre todo por la naturaleza de lo que cuenta: más que de la demencia senil, del mal de alzhéimer, Roca (guionista y diseñador de personajes) e Ignacio Ferreras (director y coguionista) hablan del tránsito a la vejez, del momento en el que las personas útiles se convierten en inservibles, bien porque así lo decide el entorno familiar, o el curso de su enfermedad. Para ello, conforman todo un muestrario de inolvidables vejetes que luchan contra su destino geriátrico con ironía, crueldad e imaginación como sus únicas armas.
SERGIO F. PINILLA
2 comentarios
Ringo Kid 29.01.2012 / 21:33 La vejez, se podría definir como el último trayecto de nuestro viaje por la vida, y al que todos queremos llegar con la mayor dignidad, a ser posible en pleno conocimiento y mucho mejor acompañados. Pues es ley de vida, que casi todos vamos a tener que realizar esa parte del trayecto. Pero al llegar a cierta edad corremos el riesgo de que nos acompañe un pasajero de nombre alemán llamado Alzheimer, que se meta en nuestras cabezas y nos haga olvidar parte del camino recorrido anteriormente. Este largometraje de animación trata sobre dos pasajeros, que bien por voluntad propia o por voluntad de sus familiares, coinciden en el vagón (residencia, asilo, centro de día) de los que están llegando a su destino. Ellos son Emilio y Miguel, uno es recién llegado y otro ya lleva tiempo, por lo que ejerce de guía y relaciones publicas del vagón. Variopintos son los personajes que se encuentran allí, cada uno con sus simpáticos desvaríos, incluso nos podemos encontrar con una historia de amor, de amor verdadero y eterno. La historia esta contada con el respeto que da saber que algún día nosotros seremos los protagonistas, con algún que otro toque de humor para hacerlo más llevadero, con sus momentos trágicos, con sus escenas tiernas. Si habéis estado en alguna residencia para personas mayores, seguro que cuando la veáis pensaréis lo mismo que yo, que esa residencia es igual a la que vosotros soléis ir.Comentario
mary 26.01.2012 / 05:44 Comentario