En un pueblo aledaño a los de Pepe Isbert y Berlanga en los años 50 y 60 ocurre algo que a los habitantes de Amanece que no es poco, por muy de ir a misa que fueran, no les habría sorprendido tanto. El hecho en sí es mejor no desvelarlo. Merece la pena la carcajada de la sorpresa en esta historia del todo vale para evitar envejecer y morir solos.
El miedo a la soledad, en especial a la vejez, pues, es el desencadenante de una
serie de acontecimientos de los que nos reímos, aunque en el fondo sintamos lástima
por esa pobre mujeruca (buena cristiana, es decir, “nacida para sufrir”), que se pasa por el mandil y la guadaña su moral cristiana, y a la que clava una hilarante Petra Martínez, pareja perfecta de Adriana Ozores interpretando a Purita, una también perfecta candidata a sosa del pueblo. La religión (“muy buena para los trastornos en general”) y las tradiciones son el objetivo del humor negro y la ironía de un solvente y mejorado Miguel Albaladejo.
Irene Crespo
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