SEAMOS REALISTAS, LA PREMISA ERA ATERRADORA: asistir durante hora y media a las clases de sexo que Rosa María Sardá imparte a Pilar Bardem y demás colectivo de la tercera edad en la
quinta película de Laura Mañá. ¿Y sin un casco abre-ojos estilo La naranja mecánica? Comprenderán la desesperanza con la que acudí a ver La vida empieza hoy… Pero los designios del cinematógrafo son inescrutables y esta comedia es divertida, fresca y entrañable. Las lecciones sexuales de la Sardá resultan ser anecdóticas, un macguffin para exponer un alegato a los mayores (¡ellos también sienten!), un alegato tierno, con un contenido erótico apenas sugerido y, lo mejor de todo, sin
moraleja ni reprimenda (todos, en cierta medida, desdeñamos la vejez). Por lo demás, el veterano elenco está estupendo, el guión es ameno, llevando las situaciones al extremo con la clara vocación de hacernos reír. ¿O acaso no es tronchante ver a Pilar Bardem en plan abuela sorda
de Las Hurdes?
Andrea G. Bermejo
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