El problema de Pan negro es que aglutina varias películas y que cada una de ellas pertenece a un género distinto. Si el último trabajo de Agustí Villaronga comienza al modo de un inquietante thriller, con el espectacular asesinato de un padre y un hijo a manos de un enmascarado, el filme luego se sale por otros derroteros, coqueteando primero con lo fantástico (recordando a El laberinto del fauno, por ejemplo), para terminar convertido en fábula política (al estilo de Los girasoles ciegos), en espejo de la dura posguerra que se vivió en España, en la que cualquiera de izquierdas era el candidato idóneo para encasquetarle la autoría de un crimen.
Cada uno de estos géneros está eficientemente llevado a la pantalla, con la ayuda de un reparto sobresaliente de actores (los veteranos de la cantera catalana, Eduard Fernández, Laia Marull, Sergi López; pero también los nuevos, los niños Francesc Colomer y Marina Comas) y con unas localizaciones, un vestuario y un atrezzo muy cuidados, que logran una ambientación completamente verosímil. Es la mezcla de los géneros la que no funciona, desorientando al espectador que comenzó
preguntándose quién era el asesino, que abandonó esa intriga en pos de un cuento fantástico y terminó asistiendo a una denuncia de las injusticias franquistas en la que, lo de menos, era ya quién había sido el encapuchado del principio del filme. De manera que, cuando se resuelve esa trama, la intriga, abandonada por el camino, ha desaparecido por completo y el espectador, llevado por un montaje demasiado confuso, termina por perderse del todo.
ANDREA G. BERMEJO
5 comentarios
Bel 08.11.2011 / 22:43 PD: La escena final creo que es bastante fácil de entender, y sí, seguramente todas las personas que integran el jurado estén equivocados y Andrea tenga razón
Bel 08.11.2011 / 22:36 No creo que sea una mezcla de géneros, es que creo que estamos acostumbrados a escenas muy explicitas, y nada fomenta nuestra imaginación excepto esta película.. que un mismo mensaje llegue a todas las personas de manera muy parecida, dejando a la imaginación del espectador margen de re-capacitación y visualización interior... No creo que todo el mundo pueda transmitir una idea tan cruda a través de los ojos de un niño tan elegantemente. No es fantasía al estilo del laberinto del fauno, es sutileza. No creo que se haya de desmerecer esta película, si ustedes creen que tienen más criterio y conocimiento que los que otorgan los Goya y los Oscar.. ¿qué hacen aquí escribiendo? La calidad se abre camino entre tanta crítica (a veces sin fundamento)
oze_lui 02.10.2011 / 14:16 Totalmente de acuerdo con la crítica. Es justo lo que he pensado al terminar de verla. Auténtica amalgama de géneros que deja una gruesa sensación de desamparo en el espectador. Puede ser que mezclar varios géneros en una misma película, tenga un resultado muy convincente (extremo este sobre el que tengo serias dudas, máxime si son muy dispares), pero en "pa negre" no se consigue este efecto. Muy bien contextualizada (ambientación,localizaciones,vestuario), y bastante bien interpretada, no consiguen estas virtudes hacernos olvidar, sin embargo, el lastre de la mezcla de géneros del que venimos hablando. Por lo demás, genial el personaje de la pequeña de las gafas, que acude con el protagonista a la escuela y pésima la escena final, cuyo comentario del protagonista, sirve de guinda al desconcertante pastel que como decimos supone este film. P.D:o andrea no tiene ni p.idea, como dicen por aquí, o los que no la tienen son los encargados de otorgar los premios goya.
C. Martinez 15.05.2011 / 20:26 Sra. Bermejo, ha hecho una mala crítica. No sólo parece que no haya entendido la película; no dice nada sólido. La gracia del film está, precisamente, en esta fusión de género que tanto critica. Y oiga, ¡¡¡el Paradigma de Syg Field no lo es todo en este mundo!!! Tras resolverse la trama principal (quién es el asesino) vienen escenas de suma riqueza. Las finales son una maravilla. Su crítica no es una crítica. Es un comentario subjetivo y mal pensado: no me aporta ninguna lectura interesante ni coherente con el producto del que habla. Y por favor, comparar la adaptación de una novela de Teixidor (que espero que se haya leído...) con Los girasoles ciegos.... es para mearse de la risa.