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Miércoles, 23 de Mayo de 2012
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Críticas

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The Town (Ciudad de ladrones)

29.10.2010

Lo más parecido que puede ofrecer hoy el cine comercial a la majestuosa serie 'The Wire'.

the town (ciudad de ladrones)

EL LISTÓN ESTÁ MUY ARRIBA, a la altura del larguero: un filme para el que la catedral de Boston es  Fenwey Park (algo así como el bilbaíno estadio de San Mamés en España, pero al béisbol) está enviando un mensaje de criterio insobornable, directo al corazón de la tradición. Y el Ben Affleck cineasta la sigue no sólo en lo deportivo, sino también en lo cinematográfico. Sería frívolo decir que Affleck es mejor actor desde que dirige, pero lo parece. Y mucho. Desde Adiós, pequeña, adiós, ha ganado en presencia. Parece otra persona, y su pericia para contar las pequeñas grietas por las que lo humano se filtra en el hampa le han vuelto a poner en el mapa.

Salvadas las distancias entre un producto elitista como sólo puede serlo una serie para la cadena de pago HBO y un policíaco de acción con caras conocidas para la gran pantalla, The Town (que lo subtitulen Ciudad de ladrones no tiene, nunca mejor dicho, nombre) es lo más parecido que
se puede encontrar hoy en el cine comercial que no se avergüenza de serlo a la majestuosa The Wire. No tanto por el ritmo (ahí gana esta película, más trepidante y adrenalínica, con persecuciones de empaque) ni por la trama (autoconclusiva y bien cerrada, más previsible y volátil que la serie, aunque aún así sabrosa) sino por su atrevimiento al señalar un protagonista de mayor calado tras los actores principales de la trama: la ciudad. Es más descarnada la visión del Baltimore de The Wire, cerebral, intelectual, punteada de una especie de amor-odio por David Simon; se presenta muchísimo más nostálgica la de este Charlestown (en realidad el barrio más peligroso de Boston/Cambridge), visto desde el lado sentimental del río, no muy lejos del otro río de la capital de Massachusetts, en la blanca y pudiente Nueva Inglaterra, el Mystic River de Clint Eastwood, filme al que Affleck todavía mira indirectamente (su anterior filme era una historia del mismo escritor, Denis Lehane).

Es curioso que en la cuna de Harvard, con su esplendor burgués y su adoquinado secular, se forje una clase social de desagradecidos que se rebelan a su suerte contra el sistema y al tiempo son incapaces de huir de su destino. En el mismo escenario irlandés de chandalistas de los Red Sox y los Celtics que los estilosos pero vacíos Infiltrados de Scorsese, con la misma fórmula (rebajada, aunque firme) de enfrentamiento poli-ladrón (Affleck contra un cambiado Jon Hamm, el prota de Mad Men, que oscila entre la seriedad y el ridículo de un peinado que no le favorece) del Heat de Michael Mann, el Affleck director elige, sin embargo, una salida airosa; la del Spike Lee menos racial (curioso en una película donde no caben los negros), el del gran atraco de Plan oculto, pero también, y sobre todo, el de la segunda oportunidad de La última noche, esa obra maestra a la que The Town roba la huida hacia adelante que el público pide y Charlestown le agradecerá al cineasta que mejor la conoce. Hay salida: se puede ser otra persona.

CARLOS MARAÑÓN

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onio

onio 14.11.2010 / 13:28 Buenísima película, y a pesar de lo que algunos dicen contra la cualidad interpretativa de Afleck precisamente me ha enganchado la emotividad que transmite en sus interacciones con los personajes, y bravo a la contrastada sencillez casi tímida de Rebeca Hall que se va encandilando de la virilidad de un Ben de altura interpretativa a nivel emocional que construye la escena, la actriz ha sabido imprimir perfectamente el papel de chica sencilla que tocaba, no era un papel de diva el que encajaba con éste personaje tal como muchos espectadores masculinos esperaban poco acostumbrados a no ver bellezas femeninas exhuberantes en la pantalla que han tachado a la actriz de poco relevante cuando ha sido sino la perfrecta interpretación de una mujer seducida de forma adulta y real que se transmite a la pantalla, por lo cual la película a nivel romántico resulta de lo más original acostumbrados como estamos a ver meras fantasías masculinas en escenas de cortejo poco creíbles. Lástima que la escena de cama no fuera más detallista, en este aspecto Ben Afleck se ha pasado de prudente y nos ha dejado con ganas de más, error imperdonable, porque Rebeca Hall como buena actriz ha ido derritiéndose tímidamente bajo la mirada de ese hombre y la escena en que por fin puede verse envuelta por él en la cama habría sido tremenda. En las escenas de acción Ben Affleck nos ha dado escenas intensas y reales liberadas de los típicos efectos del cine de acción haciendo de ellas un verdadero drama real de hombres metódicos pero muy humanos que llevan el oficio de atracador por transeferencia familiar de una ciudad proclive a producir delincuentes. La historia se narra de forma rápida, consistente y muy fluída, partiendo de un impactante atraco inicial que muestra el modus operandis de la banda y el carácter de sus miembros, carácter que ya desde el principio atrapará a la protagonista poniéndola literalmente bajo la hombría de Ben, a partir de ahí todo fluye de forma real.

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