CON UNA PREMISA TAN interesante como la rara enfermedad que afecta a la protagonista –sólo ve figuras deformadas–, una trama de espionaje industrial y un contexto decimonónico que invita a recordar grandes clásicos del cine fantástico a través de una sensacional puesta en escena, resulta especialmente doloroso descubrir cómo Agnosia naufraga a medida que su historia avanza. El segundo título de Eugenio Mira –en 2004 estrenó la curiosa The Birthday– tiene prácticamente todos los elementos para ser una gran película de género, muchos detalles revelan una genuina pasión por maestros como Polanski, Cukor o Hitchcock, una facilidad para recrear visualmente ideas complejas; sin embargo, hay errores evidentes que hacen que lo ambicioso pase a ser descabellado
o delirante.
¿Y dónde están esas vías por las que entra el agua? Pues en la elección y dirección del reparto. Casi nada. Cuando tienes a una actriz como Bárbara Goenaga puedes hacer creíbles incluso los diálogos más relamidos de un guión que flaquea, ella no necesita más verdad que la que proyecta por sí misma. Otro asunto es Félix Gómez, del que se pueden extraer buenas interpretaciones con las instrucciones precisas, y Eduardo Noriega, que no está cómodo ni con el bigote con el que aparece. A estas alturas, sorprende que no vigile más la idoneidad de según qué papeles para él. Hay también tela que repartir entre los secundarios, con algunas intervenciones que rebajan el nivel de la película. Si una obra aspira a ser personal, su autor debería reconocer como suyos también sus desaciertos más sonoros.
MANUEL PIÑÓN
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pedro castillo 07.11.2010 / 22:53 Insufrible, lo mejor es la lucha de poder por el protagonismo en la pelicula entre Eduardo Noriega y su bigote.La pelicula tiene una trama inconexa,simple, poco creible y que se hace finalmente por todo esto larga y pesada.