El retraso del estreno en España de Los chicos están bien tiene una ventaja (hablar de esta peli le hace a una verlo todo en positivo): la película de Lisa Cholodenko llega precedida por numerosos premios (Globo de Oro a la mejor comedia y actriz, Annette Bening, entre otros) y avalada por la crítica. Los espectadores que acudan al cine a ver esta perla indie no se arrepentirán por varias razones:
1) La poderosa actuación de Annette Bening (¿dónde estaba escondida?), una médico exigente y reprimida que emociona y divierte a partes iguales. Protagoniza algunas de las escenas más memorables y auténticas de esta comedia dramática. No haría falta decir más: Annette Bening
está estupenda.
2) La innegable originalidad del guión, escrito por Stuart Blumberg (La vecina de al lado), de una sinceridad abrumadora, sobre las consecuencias que pueden derivarse de una inseminación artificial doble en un matrimonio de lesbianas.
3) La fascinante conexión entre Julianne Moore (una parada que busca su lugar en el ámbito laboral) y Mark Ruffalo (un soltero de oro y ecoagricultor enamorado de la persona equivocada), que comparten algunos momentos absolutamente delirantes.
4) Y la sensación de que todo acontece como debería ser, con naturalidad, sin artificios ni medias tintas.
Pero… Los chicos están bien no es Entre copas, aunque corra el buen vino. Como se percibía en Juno (con esa adolescente saliendo aterrorizada de una clínica abortista como si del infierno se tratara), la película peca de cierto conservadurismo. Hay momentos en los que la normalidad expuesta por la directora, abiertamente homosexual, pueden ser más que discutibles (¿en una relación entre mujeres sobran los padres de los hijos, los machos?). Aún así, Los chicos están
bien es una peli de cuatro estrellas, muy divertida, que sorprende y atrapa de principio a fin, y cuyo calado (especialmente por las eficaces interpretaciones del elenco y por los ocurrentes diálogos) es irrebatible.
MARILÓ GARCÍA
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Famuskz 02.03.2011 / 19:06 Aqui cada persona ve lo que quiere:yo veo a una Annette Benning sobreactuada en un personaje cliché de rol masculino poco acertado y un guión que peca de harto machista al trasladar la filosofía hetero de activo/pasivo en una pareja de mujeres lesbianas.Si esta señora,la directora digo,es lesbiana creo que su mente se quedó claramente con los conceptos antropocentricos de toda la vida.Nada que ver con los principios de igualdad que en este caso hubiesen sido el acierto.. Y eso por lo hablar de una dirección plana y anodina, que aburre al animal más sumiso.Si hay que destacar algo de esta mala película son precisamente las interpretaciones de los dos adolescentes que si parecen ver en qué mal fregado se han metido