Oliver Stone podría haberse ahorrado el año pasado la secuela de Wall Street. Intentaba explicar la crisis financiera, pero sólo nos quedamos con que antes los móviles eran enormes. No pasa nada, su fracaso lo ha solventado el realizador Charles Fergusson con Inside Job, un revelador reportaje periodístico que ganó hace unos meses el Oscar al Mejor Documental.
Con la sana intención de poner (en muchos casos, plantarle) cara a los responsables de este caos, Fergusson se entrevistó con los grandes señores de los mercados y toda la fauna que les acompañó en su escalada suicida: periodistas, políticos y analistas, sí, pero también prostitutas, médicos y psicoterapeutas.“Ganar esas cantidades de dinero estimula las mismas partes del cerebro que la cocaína”, explica un neurólogo en la película. No es ni de largo el momento más escalofriante de Inside Job; esos llegan hacia la segunda mitad, cuando Fergusson hace preguntas que incomodan a tipos con el cuajo blindado por ingresos millonarios.
Para un espectador ésa es actualmente la única revancha posible con estos individuos parapetados tras despachos, cargos y títulos que les hacen inalcanzables. Que tartamudeen ante evidencias vergonzosas o busquen con la mirada una manera de salir de la emboscada que les prepara el realizador da gustirrinín, para qué negarlo. Además, Fergusson tiene el buen gusto de no ocupar con su ego ningún plano de la película, evitando michaelmoorismos y recursos efectistas. Las palabras tienen suficiente peso para que no sean necesarios.
MANUEL PIÑÓN
1 comentario
CODY JARRET 10.07.2011 / 18:33 Mi opinión en mi blog. Terrorismo económico. http://lacomunidad.elpais.com/codyjarret/2011/5/2/inside-job-2010-charles-ferguson