Sergio F. Pinilla
Aleksandr Sokuroves un cineasta inmenso. Probablemente el más grande de los que trabajan dispersos por la vetusta Europa. Un personaje tan lejano como el rockero Nick Cave confesó haber llorado durante toda la proyección de su película más célebre: Madre e hijo. Lo mismo podría haberle ocurrido con Alexandra, en la que el artista de Podorvikha recupera a Galina Vishnevskaya (cantante de ópera y coprotagonista de Elegía de la vida) para convertirla en una súperabuela que viaja hasta la retaguardia chechena del ejército ruso para ver a su nieto. Documental y ficción se combinan polifónicamente y todo aparece como filmado por primera vez. Sublime.
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