¿Qué es lo que más irrita a Hércules Poirot? ¡Que lo tomen por francés! Él y su afilado bigotito son belgas. He aquí esta comedia fronteriza de Dany Boon para ahondar en el proverbial cabreo franco-belga encarnado en las iras de un agente de aduanas –un Benoît Poelvoorde más Louis de Funes que nunca– que se resiste a la supresión de las fronteras europeas. Lo que empieza como un cansino remedo de las insoportables comedias de Jean-Marie Poiré –Los visitantes y engendros parecidos– se convierte en la más lúcida e inesperada parábola del caos legislativo que acontece en Bélgica desde hace meses y que ha convertido el país en la capital europea del delirio.
TONI VALL
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