Es posible que ahora mismo el cine de los hermanos Farrelly se nos antoje un tanto trasnochado. Resulta paradójico puesto que ellos se inventaron hace 15 años el subgénero de la comedia burra a su vez fagocitando los logros de los ZAZ que en los 80 y 90 alumbraron un buen puñado de clásicos del género. Y sí, los dos hermanos llevan unos cuantos años a remolque de las nuevas hornadas de cómicos made in Hollywood –con Apatow y sus acólitos a la cabeza, además del radicalismo de Sacha Baron Cohen– que, según dicen algunos, han inyectado savia fresca a la comedia. Si bien Matrimonio compulsivo supuso un agradable paréntesis de inspiración, con Carta blanca caen de nuevo en las fauces de la inoperancia, del gag anémico, del recurso facilón mil veces visto.
Empieza a molestarme que sus protagonistas sigan siendo los eternos zopencos deshumanizados que nada tienen que aportar a la raza humana más allá de su estulticia, su incapacidad para el talento. Sí, ya sé que la mirada farrellyana es irónica y descreída, ya sé que detrás del viaje a la infidelidad de Owen Wilson y Jason Sudeikis subyace esa misma bilis que tanto nos conmovió en Vaya par de idiotas y Algo pasa con Mary. Pero no convence. A ratos se asemeja más a un remedo de los delirios ochenteros de Cheech y Chong que a ninguna otra cosa. Sería descabellado sugerir que para próximas películas probaran retratar otro tipo de seres, igualmente estupefactos y nada ladinos, pero que no sean tan antipáticos, tan necesitados de un par de azotes, de una metafórica somanta de palos.
TONI VALL
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Simón Cano 08.05.2011 / 20:05 Visiten : www.cinepasadopresentefuturo.blogspot.com
Simón Cano 08.05.2011 / 20:03 Los "anti-coen" tienen un interesante modo de realizar una película. Normalmente, este tipo de contenido no es tan fino como para que el público no salga de la sala con un aire vergonzoso en su faz, pero "Carta Blanca" no supone ningun retorno a la desfachatez del recurso a los personajes típicos. Los personajes en si son simples, sencillos, guionizados de manera evidente, pero no causan pesadez como se indica en la crítica de Toni Vall. Creo que si el género cómico tuviese una cumbre en 2011, hasta el momento, "Carta Blanca" es ella, y si el recurso antes citado es mal considerado, la cuestión a plantearse es si el público lo verá igual, porque el esfuerzo parece totalmente desvalorado en esa crítica. Si el público sale con una mueca en la faz, intentando recordar todos los gags del film, los Farrelly han conseguido su objetivo, por mucho que puedan ser criticados.