Basada en la serie de cómics Priest del surcoreano Hyung Min-woo –de los que se da buena cuenta una espectacular introducción animada en la película–, El sicario de Dios es, con permiso de Rango, el western más sorprendente y alucinante que he visto en mucho tiempo. ¿Pero no era una de vampiros? Sí, es que además es una de las películas de chupasangres de nueva hornada más originales que recuerdo. ¿Y no tenía un cura exterminador de protagonista? Pues sí, y podemos dar gracias al santísimo de que este sacerdote con crucifijo tatuado en el entrecejo tiene tanto carisma como Van Helsing (el de Cushing, no ese bobón que interpretó Hugh Jackman) y el padre Karras juntos.
La acción –y no es una frase hecha; hay acción a toneladas– se desarrolla en un universo dividido entre la opresiva urbe bladerunneriana, donde la Iglesia católica impone su control apoyándose en el miedo de la población –igualito que el gobierno vigilante de V de Vendetta–, y el desierto infinito que se extiende hacia el Oeste, salpicado de reservas-cárceles con los últimos vampiros vivos. Estas criaturas fueron perseguidas y exterminadas por una legión de sacerdotes-soldados a medio camino entre el sanguinario Blade y los abnegados Jedi, cuyos miembros se disolvieron obedientes cuando la amenaza se consideró extinguida. Uno de sus números más destacados, el que interpreta un sensacional Paul Bettany, se revela contra la falsa e interesada paz que le imponen sus monseñores, perdón, superiores cuando su sobrina es secuestrada por un grupo de vampiros. A partir de ese momento, como John Wayne en Centauros del desierto, Bettany inicia una búsqueda en la que sólo queda cambiar vampiros por indios, motos por caballos.
¿Cuántas referencias a otras películas van ya acumuladas? No son ni siquiera la cuarta parte de los títulos de los que bebe –vaya, mal símil para una peli de vampiros– El sicario de Dios, un fenomenal y adrenalínico monumento al pastiche cinematográfico. Donde otros acumulan elementos cogidos de aquí y allá para que sus películas parezca que lo son, Scott Charles Stewart sabe cómo encajar las miles de piezas prestadas para hacer una historia auténtica y especial. Sin darse importancia, recrearse en sus hallazgos ni reivindicar un sello –malditos Wachowski, su necesidad de trascendencia, el verdadero virus de Matrix–, el director de El sicario de Dios crea una historia ágil en la que cada segundo cuenta. Probablemente, el mejor 'western' vampírico de ciencia ficción de todos los tiempos.
MANUEL PIÑÓN
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Hugo J. 10.06.2011 / 01:37 En serio, 4 estrellas?? Creo que 2 como mucho, me esperaba ese batiburrillo de géneros, que reconozco está muy bien mezclado, pero no sé, el guión es algo espectacular por lo absurdo, había momentos, supuestamente serios, en los que el cine entero se reía. Karl Urban está mal mal mal, el sheriff jovencito, resulta bastante pesadito con saber si el sacerdote matará o no a la chica, y no sé, en general, la idea es buena, el principio está muy bien, pero a partir de la llegada al pueblo en que "echan" al vendedor ambulante, la película decae, de una forma estrepitosa e imparable. Tal vez en versión original gane, pero desde luego, la versión estándar aquí (doblada) deja muchísimo que desear. Paul Bettany como siempre genial, pero el pobre debería elegir mejor sus pelis porque vamos, the tourist y el sicario de dios.... se ha lucido...
adrione 10.05.2011 / 19:41 me ha gustado, fui a ver una peli de vampiros con mucha accion y sali habiendo visto exactamnte eso. hora y media, en la que no sobra nada (quizas se explican cosas al galope) y que me deja buen sabor de boca para una segunda parte: muy bien paul bettany! y ojo a la sobrina, futura chica explosiva florero de alguna peli grande???