Dado que Kung Fu Panda (2008) sigue siendo una de las películas más logradas de su catálogo –tal vez sólo Cómo entrenar a tu dragón sea mejor–y también una de las que mejores resultados les han dado en taquilla, estaba claro que los responsables de Dreamworks Animation no iban a tratar de reinventar la rueda a la hora de darle continuación.
Como lo era de su predecesora, quizá lo más destacable de Kung Fu Panda 2 sean esos paisajes vastos y atmosféricos y esos exóticos interiores que recrean a la perfección la época y la épica retratada en sus modelos. Asimismo, de nuevo brilla por su ausencia el tipo de humor de corta vida basado en referencias pop que tan a menudo intoxican los cartoons previos de Dreamworks, y vuelve a quedar demostrado que incluso esta productora es capaz de no caer en la sensiblería más flagrante sin apelar por oposición al distanciamiento cínico.
Cierto es que del original se han perdido la frescura y la cantidad de escenas memorables, en parte porque esta vez las artes marciales tienen menos protagonismo. Esta secuela es más espectacular y ruidosa, pero menos creativa. Eso sí, posee mayor hondura emocional. Si las primeras aventuras de Po ya desecharon los chistes constantes en pos de una estrategia narrativa algo más compleja, las nuevas se basan directamente en la crisis existencial y de identidad de su protagonista. Quizá por eso, el relato no se resuelve con un mensaje sino con tres: lo que importa no es tu origen, sino el resto de tu existencia; no importa quiénes sean tus padres mientras te quieran de verdad; y, al final, David siempre acaba pudiéndole a Goliat.
NANDO SALVÁ
2 comentarios
ama.aleman618 17.06.2011 / 15:18 Comentario me gusta
ama.aleman618 17.06.2011 / 15:14 Comentarioexelente esto buenisimo
Simón Cano 15.06.2011 / 18:33 Ruego que visiten mi blog: www.cinepasadopresentefuturo.blogspot.com Mis críticas están siendo muy elogiadas y me gustaría que se pudiesen aprovechar.