Igual que las ‘pelis’ infantiles deberían ser juzgadas por los niños, las de David Gordon Green deberíamos verlas aliñadas. Green, ese señor de Arkansas que en 2008 dirigió Superfumados y dejó picuetos a un montón de críticos despeinados que habían visto en el director de All the Real Girls a la promesa indie de la década, hace tiempo que se dedica vocacionalmente a hacer comedias chorras con sus colegas. En Caballeros, princesas y otras bestias están todos (James Franco, Zooey Deschanel, Danny McBride… ¡Si hasta está Natalie post-Oscar!) y se nota que se lo han pasado bien haciendo el gamberro, que les apetecía aparcar sus carreras serias por un momento y hacer el gamba a lo loco. Ambientada en una Edad Media fantástica, con caballeros y minotauros, el sexto filme de Green narra la gesta descocada de dos hermanos por recuperar a la prometida de uno de ellos que ha sido secuestrada por un mago malvado que se la quiere cepillar para concebir con ella dragones y así ser más poderoso. La aventura, cuyo guión firma Danny McBride, está plagada de chistes chabacanos, reivindicaciones porretas y guarradas instaladas en lo zafio desde el principio al fin. Es imposible no acordarse, en algún momento, de los Monty Python y su humor que no necesitaba culos y tetas para ser hilarante. Quién sabe… igual aquellos caballeros sin caballo y con cocos no eran lo único que nos hacía reír a carcajadas.
ANDREA G. BERMEJO
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