Después de la emisión del primer tráiler de Cowboys & Aliens en la televisión norteamericana, sus productores observaron, alarmados, que el público identificaba su película como una comedia. El personal no estaba demasiado equivocado (o sí). A pesar de comercializarse con el mantra “¿Y si a la granja de Sin perdón llegase Alien?”, el nuevo filme de Jon Favreau (Iron Man) es además una aventura y, a su vez, como afirma el crítico Rick Altman, toda aventura es una "comedia sin risas". Por mucho que Daniel Craig lleve un arma de destrucción masiva en la muñeca, la batalla naíf entre bichos del espacio y primitivos terrestres nos exige una suspensión de la incredulidad tan desvergonzada e inhabitual en el cine masivo, que se disfruta de similar (y saludabilísima) manera a otras locuras intergalácticas: Star Trek IV: Misión, salvar a la tierra (Leonard Nimoy, 1984) o Enemigo mío (Barry B. Longyear, 1985). Son los alien del largometraje unos bandidos predator que capturan a los habitantes del Oeste americano con la motivación de unos gangsta mediocres: robarles su oro. Este macguffin dorado, que proporciona envoltorio final al cómo y al porqué de una persecución multicultural, también estructura un divertimento pulp que transmite la misma inocencia infantil con la que Favreau cruza géneros.
De un proyecto que ha pasado por múltiples guionistas y por un director empeñado en la (re)mezcla, se agradece su compromiso con el entretenimiento a casi cualquier precio: bien en forma de western, un forajido que arriba a un pueblo con dueño; bien de misterio, ¿qué ocurrió en la nave nodriza?; o bien de ciencia-ficción, esa belleza marciana de Olivia Wilde. Cierto es que, en determinados momentos, artefactos así de inestables pueden explotar, y hasta un beso consigue desactivar un láser alienígena. Aunque para la aventura (o la comedia sin risas) siempre nos queda Harrison Ford, absorbido aquí por el remix de Favreau. A ratos, un Indiana a caballo, un Han Solo con colt o, si me apuran, un Clint Eastwood que pierde a un hermano de batallas.
EDUARDO GALÁN
4 comentarios
Jessica 05.09.2011 / 12:30 Una crítica es algo subjetivo por definición, nunca puede ser algo objetivo. Si alguien quiere objetividad que se lea las sinopsis de las películas.
El Caballero Blanco 02.09.2011 / 13:50 Por cierto, si piensan que soy el único que piensa esto, miren la crítica de Destino Oculto, escrita en esta web, es un simple alarde, y nada más.
El Caballero Blanco 02.09.2011 / 13:46 Esto ha sido criticar a la crítica (no lo es)
El Caballero Blanco 02.09.2011 / 13:43 Esta crítica parece ser menos objetiva que ninguna otra. Me sorprende porque parece alardear de un típico sentido común, pero que apenas llega a dar más de si. Parece que la crítica deja de convertirse en crítica para pasar a ser una crónica que, escrita con una muestra de leve desdeño hacia la película de Fafvreau, que tiene ¡¡¡3 estrellas y media!!!, da a entender que el film se asemeja más a una típica Movie de David Zucker. Luego, me llama la atención en la referencia a Han Solo, no podíamos evitar esa comparación, verdad: Han Solo con una colt... por favor. Y cualquier otra que muestran ese desdén tan pasivo reflejado en la crítica, como: Clint Eastwood ha perdido un hermano de batallas. A fin de cuentas, me vengo a referir, a que la crítica está estructurada sobre conclusiones que puede sacar cualquier persona al ver el trailer. Yo diría que por una pésima mención al conglomerado de géneros que Favreau realiza, al compaginar una trama infantil con el resto de elementos técnicos y artísticos del film, que NO MENCIONA LA CRÍTICA. Según esto (digo 'esto' porque no es crítica ni es nada), la película no tiene interpretaciones dignas de mención, ni un guión con algún 'bip' de mención, ni una fotografía que recuerde al Valor de Ley de los Coen, ni una iluminación pésima que nos recuerda a la vista en The Pacific.... Más que una crítica (no lo es), esto parece una entrevista a todos y cada uno de los montadores de la película.