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20 cosas que (probablemente) no sabías de Parque Jurásico

16.08.2013

La película que nos hizo temer y amar a los dinosaurios al mismo tiempo cumple 20 años y se estrena esta semana por primera vez en 3D. Motivos más que suficientes para revelar algunos secretos poco conocidos del 'blockbuster' prehistórico de Steven Spielberg. Por PEDRO MORAL

20 cosas que (probablemente) no sabias de parque jurasico

Nos lo creímos. Cuando salimos del cine pensábamos que era posible, que Spielberg había abierto la brecha para que volvieran a existir los dinosaurios. Han pasado 20 años y la película perdura sin envejecer, nosotros, sin embargo, sí somos más viejos y ya no estamos tan seguros de que podamos tocar algún día un Triceratops o ver (desde lejos) como el T.rex se come una cabra. Para hacer este informe hemos pateado las esquinas más oscuras de InGen, buscado en webs de todo tipo, desde la Park Pedia hasta esta misma en la que hemos encontrado maravillosos documentos como esos ‘homosaurios’ que nunca viste o ese hotel para satisfacer tus fantasías sexuales más jurásicas, y por supuesto hemos visto todo tipo de vídeos sobre la creación de esas maravillosas criaturas.

Si eres de aquellos que vibran (como aquel mítico vaso de agua) al escuchar el rugido de un T. rex, si tu padre dejó de ser molón cuando conociste al Dr. Alan Grant, si tu dinosaurio favorito pasó a ser el Velociraptor y si tuviste pesadillas nocturnas con ese ejemplar de Dilophosaurus que escupía fluidos venenosos, eso significa que vas a degustar esta lista con avidez y que, probablemente, ya tengas las entradas en tu mano del reestreno en 3D de esta obra maestra de la ciencia ficción.

La novela de los 2 millones de dólares

Antes incluso de que se publicara su novela sobre dinosaurios, Michael Crichton fijó el precio de sus derechos en un millón y medio de dólares, chico listo. Warner Bros o Fox entraron en la puja pero fue Unversal Pictures quién se llevó el gato al agua gracias, dicen, a que Steven Spielberg no paró de presionar a la productora. Resulta que el director ya sabía de la existencia de este libro meses antes cuando se encontraba discutiendo con Crichton sobre la creación de esa mítica serie titulada Urgencias. Ambos estuvieron hablando sobre Jurassic Park, la novela en la que estaba trabajando el escritor en ese momento. Spielberg se obsesionó. ¿Un cruce entre un zoológico y un parque temático? ¿Una historia que combina ciencia, aventuras y dinosaurios? Era un proyecto para el director de E.T. Cuando Universal ya tenía los derechos en su poder por un módico precio de dos millones de dólares, Spielberg, emocionadísimo, comenzó a elaborar los storyboard. Ni si quiera se había escrito el guión.

El entrañable empresario Hammond era malvado

Resulta que sí, que John Hammond es en el libro (y en los primeros borradores del guión) un empresario sin escrúpulos.  Sin embargo, Spielberg se sentía identificado con el personaje debido al afán de impregnarlo todo de teatralidad y a ese amor incombustible hacia sus nietos. Total, que el director decidió convertirlo en un abuelete simpático. ¿Y entonces, a quién ponemos como malo de la película? Un informático era la opción perfecta teniendo en cuenta que el director los tenía algo de tirria a pesar de que Jurassic Park es como la conocemos gracias a ellos. Mucho ‘Rey Midas’ pero Steven nunca superó el divorcio de sus padres, ella era pianista y él… informático. ¿Casualidad?

Pero ese no fue el único cambio que se realizó en el guión de Crichton, David Koepp, el segundo que metió mano al libreto, incorporó el famoso cortometraje animado que explica el proceso de clonación de los dinosaurios. También cambió la relación del doctor Alan Grant con los niños, al principio un borde insufrible y al final un auténtico padrazo.

¿Quién quiere ser Alan Grant?... ¿Nadie?

No está del todo claro a quién ofrecieron el papel primero pero lo que sí es seguro es que el Dr. Alan Grant pudo ser Kurt Russell, o William Hurt o incluso Harrison Ford. Todos dijeron que no. En una conferencia realizada en el 30 aniversario de En busca del arca perdida Ford recriminó medio en broma medio en serio a Spielberg que este dudara de él para el papel de Indiana Jones. Steven miró con sorpresa al actor y acto seguido se dirigió al público diciendo: “¿Sabéis a quién ofrecí ser protagonista de Jurassic Park? A este tío de aquí. Si, Alan Grant está justo aquí.” Ford miró hacia abajo muy avergonzado y con un tímido “yeah” cambió de tema.

 

La isla que luego visitaría John Locke

El rodaje de Parque Jurásico comenzó el 24 de agosto de 1992 en la isla hawaiana Kaua’i, allí se rodó la escena del Triceratops enfermo o la jaula de los Velociraptores. Tras el Huracán Iniki (que retrasó un día el rodaje) fueron hasta otra isla llamada Oahu, también en Hawai. Allí se grabó la estampida de los Gallimimus. Sería justo ahí en ese rincón del Condado de Honolulú donde décadas después un tal J. J. Abrams estrellaría un avión para comenzar a rodar la que sería una de las series de televisión más importantes de todos los tiempos, Perdidos. No hubiera estado de más que J. J. Abrams nos hubiera regalado un cara a cara entre el (dichoso)  humo negro de sonidos mecánicos y el intimidante Tyrannosaurus rex.

Bienvenidos al rodaje de Jurassic Park

El documento anterior debería hablar por sí solo. Ni si quiera en los extras de las ediciones especialísimas de Blu-ray aparecen vídeos sobre el rodaje tan en crudo como éste. No hay voces en off, ni montaje. En este clip, que originalmente fue parte de un kit de prensa, podemos ver cómo Steven Spielberg hace bromas al joven Joseph Mazzello sobre los mosquitos y el ámbar, vemos cómo dialoga con Sam Neill sobre su personaje y cómo encuadra con las manos antes de rodar. Lo mejor, la gran sonrisa de Steven cuando rueda trasmitiendo la maravillosas sensación de divertirse infinitamente con lo que hace. Lo peor, que no haya ningún momento de tensión, ¿qué es un rodaje sin esos momentos en los que parece que todo se va a ir a la mierda?

Los cuatro fantásticos

En un primer momento a Spielberg se le ocurrió la idea de hacer los dinosaurios con animatronics a tamaño real. Pronto se dio cuenta de que eso era una quimera. Fue entonces cuando reunió a los mejores creativos de la industria. Una especie de Equipo A de los efectos especiales. Sus nombres eran: Stan Winston, el tipo que creó el exoesqueleto de Terminator se encargaría de algunos de los animatronix (la mayoría solo eran la mitad del cuerpo del dinosaurio, lo que salía en pantalla); Michael Lantieri, que venía de Indiana Jones y Regreso al futuro, tenía el cometido de supervisar los elementos interactivos; Phil Tippett, éste traía un Oscar bajo el brazo por El Retorno del Jedi, él sería el hombre del Go-Motion y por último Dennis Muren, el tío que había supervisado los efectos de Star Wars y E.T. llevaría al equipo de Industrial Light and Magic a hacer historia colocando a los dinosaurios más reales de la historia del cine en postproducción.

Una manada de esqueletos de Gallimimus

Ya hemos hablado de la tirria que Spielberg tenía a los informáticos y a todo lo que salía de ellos, no es raro que dudara de los dinosaurios creados mediante ordenador. La primera prueba de Muren y su equipo fue un grupo de esqueletos de Gallimimus corriendo por un campo. Steven estaba asombrado pero no del todo convencido ya que dudaba del realismo de los bichos en la pantalla, digamos que no descartaba la animación Go-Motion de Tippett. Un día Muren decidió cruzar la línea y volvieron con otra prueba, un T. rex caminando a través del campo en plena luz del día. Spielberg se quedó blanco y sin pensárselo dos veces decidió utilizar los efectos para todas las escenas en las que los dinosaurios salían enteros. Probablemente los efectos digitales no estarían tan evolucionados si Spielberg no se hubiera tirado al vacío allá en 1992.

“Creo que soy una especie extinguida”

Esto es exactamente lo que dijo Tippet cuando vio el T.rex creado con efectos digitales. Él mismo cuenta que se vio sin trabajo. ¿Cómo iba a competir la técnica del Go-Motion con ese dinosaurio que parecía tan real? Spielberg le tranquilizó y le encomendó el papel de consultor del equipo de animadores, de algo tenía que servirle toda la investigación sobre el movimiento de animales que había hecho anteriormente. En cualquier caso su comentario tras ver al Rex fue utilizado en la película:

Dr. Grant: “Creo que estamos sin trabajo”
Malcolm: ¿No querrás decir extintos?

Los creativos, en la piel del dinosaurio (literalmente)

Imaginad a un montón de informáticos, creativos, artesanos y diseñadores correteando por el garaje de las oficinas como si fueran auténticos Gallimimus. Esto lo sabemos porque se grabaron en vídeo. No es que se hubieran vuelto locos, que igual ya lo estaban, lo que pretendían era tomar una referencia antes de la escena de la estampida y así crear dinosaurios con un comportamiento más realista. Sin embargo, los que realmente y literalmente se metieron en la piel de un dinosaurio fueron los chicos que trabajaban con Stan Winston. El equipo de animadores construyó trajes de Velociraptores y se metieron en ellos, el vídeo anterior es uno de los mejores documentos guardados por InGen.

¡Cortadle la lengua a ese Velocirraptor!

En este maravilloso corto de Go-Motion realizado por Tippet como una guía, plano a plano, de una de las mejores escenas del filme, los velociraptores no paran de sacar la lengua, la que tendrían si fueran reptiles. Pero el caso es que no lo son. Cuando Spielberg llamó a un famoso paleontólogo llamado Jack Horner para que fuera su consultor en la película y éste vio el corto preguntó cabreadísimo: “¡¿Quién le ha puesto esas malditas lenguas a los Velociraptores?!”, Tippet contestó muy tímido: “Yo, señor”. “¡Los dinosarios son, en todo caso aves, nunca reptiles!” sentenció Horner.

Una nueva especie fue descubierta

Los raptores originales, llamados por los científicos Velociraptor mongoliensis, no eran suficientemente terroríficos para Spielberg y éste decidió arrancarles las plumas y aumentar su tamaño para que midieran unos tres metros de altura pasando por encima de la sabia naturaleza. Lo curioso fue que justo durante la producción de Jurassic Park, en enero de 1992, unos científicos descubrieron una especie de raptor que medía exactamente lo mismo que la hembra ideada por Steven, lo llamaron Utahraptor. Stan Winston, uno de los creativos, dijo en una ocasión: “nosotros lo hicimos y ellos lo descubrieron”.

El favorito de Spielberg

Cuando era pequeño sus padres le regalaron un triceratops y el joven Steven lo convirtió desde entonces en su dinosaurio favorito. Era inevitable que esta especie de saurio herbívoro saliera en la película. Su escena es, además, una de las más impresionantes ya que el animatronic tumbado y enfermo parece estar completamente vivo, qué paradoja. Su lengua viscosa, su mirada y sobre todo su respiración nos pusieron los pelos de punta. Es justo en ese momento del filme cuando el espectador se da cuenta de que definitivamente el equipo de efectos especiales de esta película ha revivido una especie extinta. Y claro, el niño que vive dentro de Steven, debió de enloquecer con este triceratops. ¿Quién no pensó en algún momento lo maravilloso que sería acariciar a esta criatura?

A Alan Grant le levantan la novia

Quién no haya pensado nunca que Jeff Goldblum y Laura Dern tienen bastante más química que la pareja formada por ella y Sam Neill que tire la primera piedra. Efectivamente y por mucho que nos guste esa valentía y honestidad que visten al Dr. Alan Grant, la chica se la llevó el tipo del caos. Goldblum y Dern se comprometieron tras la película. Sin embargo, el idilio no duró mucho y antes de que llamaran a Goldblum para rodar El mundo perdido la pareja ya se había separado. Quizá la culpa de esa ruptura la tuvo la excentricidad del actor.

Ariana Richards, la joven sobrina de Hammond, cuenta una anécdota en la que Joey Mazzello, su hermano en la película, y ella estaban en un descanso del rodaje cuando oyeron la voz atronadora de Goldblum leyendo el guión. La visión debía ser la de un predicador loco hablando de dinosaurios. “Goldblum no estudiaba el guión como la mayoría de los actores con los que había estado antes, de forma silenciosa y discreta. No. ¡Jeff leía a toda velocidad y en voz muy alta!” Quizá sólo quería llamar la atención de Laura Dern, en cualquier caso, se salió con la suya.

Los problemas con los que se encontraría InGen

No, de momento el sueño de la empresa del señor Hammond no es posible. O al menos sería bastante más complicado, si cabe, de lo que sale en la película. Primero. El mosquito en cuestión tuvo que haber tenido sólo una especie de dinosaurio como fuente de alimento, además sería imposible saber cuál es la especie ya que podría ser desde un pájaro a un lagarto. Segundo. En la actualidad no se pueden amplificar grandes cantidades de ADN, como el genoma completo de un dinosaurio, por ejemplo. Tercero. Como todos sabéis los huecos de ADN son rellenados con el de ranas, esto es casi imposible teniendo en cuenta que tienes que saber cuáles genes de dinosaurio son homólogos con los de las ranas. Cuarto. Imaginamos que hubieran conseguido rellenar esos huecos, entonces habría que inyectar el ADN en un núcleo de célula fertilizada del huevo de una avestruz -el que utilizan en la película-. Y Quinto. Llegados a este punto sólo quedaría regular el embrión con las hormonas originales con las que se alimentaría esa especie concreta de dinosaurio. ¿Parece complicado no?

El T-Rex suena como un bebé elefante

Los rugidos de estas criaturas jurásicas son una invención del equipo de efectos, pero una invención admirable, en cualquier caso. El del T-Rex, por ejemplo, se hizo mezclando los sonidos de un tigre, un cocodrilo y una cría de elefante, por otro lado su respiración es la de una ballena. Uno de los chillidos más elaborados es el de ese terrorífico y engañoso (por su tamaño) dinosaurio llamado Dilophosaurus- el que escupe una especie de sustancia venenosa-. Sus molestos graznidos fueron creados mediante una combinación de canto de cisne, mono aullador, víbora de cascabel y halcón. Bastante más intimidante que el Velociraptor, cuya voz está formada por dos sonidos de animales completamente inofensivos como el delfín y la morsa.

Sólo uno de los dinosaurios pisó Hawái

El equipo de Winston creó unos robots prácticamente perfectos. Primero los dibujaban, luego hacían modelos de arcilla a escala real y por último construían los esqueletos de control remoto, para crear el movimiento tras la piel (de látex) de los dinosaurios. Sin embargo, sólo una de estas mastodónticas máquinas salió a pasear por Hawái, fue el Triceratops. Las demás se utilizaron en sets. El Rex, un bicho enorme que el equipo de animación dijo que era tan peligroso como el animal que representaba, se utilizó en la escena del dinosaurio atacando a los vehículos, el rodaje, de hecho, tuvo bastantes retrasos por la recreación del ciclón. La piel de goma espuma del dinosaurio se mojaba y había que parar de filmar. Intentaron arreglar lo que pudieron en postproducción.

Unas ondas inspiradas por Earth, Wind & Fire

Si uno piensa en Jurassic  Park su mente recurre a la imagen de un T.Rex corriendo detrás de un coche y un vaso de agua con varias ondas que se propagan en el líquido. El vaso de agua que nos informa de la inminente presencia del Rex es uno de los grandes iconos de la película. Hacer ese efecto casi vuelve loco a Michael Lantieri, el supervisor de efectos especiales ha dicho en alguna ocasión, “creamos los dinosaurios, sí, pero hacer vibrar el vaso de agua fue sin duda lo más difícil de la película”. La dichosa idea vino de Spielberg. Al director le gustaba escuchar Earth, Wind & Fire a todo trapo en su coche y viendo como vibraba el retrovisor con el bajo se le ocurrió que sería fantástico que la llegada del rex causara esos círculos concéntricos en el vaso de agua.

Lanteri probó con todo, consultó a ingenieros de sonido, físicos y expertos en ondas, pero no conseguía ese efecto en el agua. La noche antes de la toma estaba en su casa dándole vueltas al asunto, cogió la guitarra y puso un vaso encima, cuando tocó unas cuerdas vio que vibraba.  En el momento de rodar la escena, Lantieri cogió una cuerda de guitarra y la pasó a través del coche hasta el suelo, donde colocaron a un tipo para que hiciera un punteo y… voilá. Rock and Roll.

Si no te mueves, te salvarás… o no

Todos sabemos que si algún día, por lo que sea, nos cruzamos con un Tyrannosaurus en nuestro camino lo único que tenemos que hacer es estar muy quietos. O eso nos enseño Parque Jurásico. Pues siento decepcionaros pero el tío Steven se equivocó, si le hiciéramos caso nos convertiríamos en la merienda del dinosaurio. Cuando se rodó Jurassic Park no estaba muy claro si el T-Rex tenía una visión que se basaba en el movimiento pero Spielberg quería incluir esa característica en la película y cuando lo consultó con Horner, el paleontólogo, este le dio el visto bueno ya que muchos reptiles presentan ese rasgo. Sin embargo, el tiempo ha traicionado esa teoría ya que al parecer y según las últimas investigaciones el Tyrannosaurus Rex posee una vista maravillosa. Vaya chasco.

¿Cuántos gazapos hay en la película?

Puede que el más famoso sea el de Laura Dern saltando el mismo tronco tres veces mientras está siendo perseguida por un raptor, o el de ese barranco de 10 metros que hay entre la jaula del Rex y el asfalto y que el dinosaurio debió de cruzar flotando. Cada uno tendremos nuestro favorito pero desde hace 20 años a todos nos ha divertido buscar estos (perdonables) gazapos. Por fin existe un vídeo que resume en tres minutos todos ellos, con algo de maldad eso sí. Porque nosotros siempre nos hemos reído de los fallos de racord desde un tono cariñoso. ¿Qué más da que el profesor este mirando el huevo de Velociraptor y en la toma siguiente está Hammond? ¿Qué más da que helicóptero vaya en la dirección equivocada al entrar en la isla? En postproducción crearon los dinosaurios más reales de la historia del cine, ¿por qué preocuparse de pequeñeces?

El cine sin Parque Jurásico

No es solo un blockbuster, es el Tiburón de los noventa. Nos asustamos en el cine, pero al salir queríamos saber todo sobre aquellas criaturas, nos compramos fascículos de colecciones sobre dinosaurios, nos aprendimos sus nombres y de repente nos encantaba la biología…

Spielberg se puso a rodar La lista de Schindler nada más acabar Jurassic Park, de hecho se desentendió de la postproducción en la que dejó al mando a un tal George Lucas. De ahí los especiales agradecimientos en los créditos. Ambas película, La lista de Shcindler y Parque Jurásico, compitieron en la misma ceremonia de los premios Oscar, los importantes se los llevó Schindler, claro, pero tú y yo sabemos, querido lector, que la historia del celuloide puede prescindir de esa película sobre el holocausto pero que sin embargo no entenderíamos el cine de hoy en día sin los dinosaurios.

 

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1 comentario

Borkril

Borkril 16.08.2013 / 04:19 "pero tú y yo sabemos, querido lector, que la historia del celuloide puede prescindir de esa película sobre el holocausto" GENIUS.

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