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8 maneras cinéfilas de destruir la Casa Blanca

03.09.2013

Ahora que Roland Emmerich vuelve por sus fueros en 'Asalto al poder', recordamos otras películas que la tomaron con la residencia presidencial de EE UU. Por YAGO GARCÍA

8 maneras cinefilas de destruir la casa blanca

Desde luego, Roland Emmerich es un hombre de ideas fijas. Sin ir más lejos, este director alemán trasplantado a Hollywood lleva ya unas cuantas décadas empeñado en destruir el mundo de todas las maneras posibles, y algunas más. Esta vez, sin embargo, ha limitado su enfoque, concentrándose en un edificio al que parece tener una manía especial: el 1600 de la Avenida Pennsylvania en Washington D.C. ¿A qué lugar nos referimos? Pues, si sabes que el título de la nueva película de Emmerich es Asalto al poder, está todo dicho: con Channing Tatum comosupersoldado Jamie Foxx dando vida a un presidente algo más que parecido a Barack Obama, el cineasta regresa a su costumbre de dejar la Casa Blanca reducida a escombros. Sólo que, por una vez, el responsable de la devastación no es un imperio galáctico, ni un cataclismo medioambiental, sino un grupo de terroristas. Como, a nosotros, lo de arrasar edificios oficiales (y monumentales) nos va bastante, hemos recopilado estas películas en las que la residencia presidencial de EE UU sale bastante mal parada.

Independence Day (R. Emmerich, 1996)

Presidente: Thomas J. Withmore (Bill Pullman)

Método: Demolición alienígena. Cuando decíamos al comienzo que Roland Emmerich es el mayor experto en desguazar la sede del poder estadounidense, no bromeábamos: el director alemán se ha cargado el 1600 de la Avenida Pennsylvania al menos en dos ocasiones, de las cuales está fue la primera, la más promocionada en su día... Y también la más completa: tras recibir las atenciones de la nave nodriza de turno, el edificio queda convertido en un solar humeante. Resulta lógico, pues, que el presidente Withmore ("¡Soy piloto de combate, mi lugar está en el aire!") se fuese acto seguido a cazar aliens junto a Will Smith, no sin antes haber soltado un discurso histórico.

Mars Attacks! (Tim Burton, 1996)

mars_attacks

Presidente: James Dale (Jack Nicholson)

Método: Allanamiento alienígena. El mismo año en el que Emmerich e Independence Day derrochaban pirotecnia, un Tim Burton más guasón que nunca puso su granito de arena en este despeje de espacios urbanos. Tal vez para no hacerle sombra a su colega catastrofista, el director de Ed Wood y sus invasores cabezones se guardaron la originalidad para otros monumentos del mundo, pero derrocharon comedia e irreverencia: mientras el mandatario Nicholson hace lo que puede por salvar el pellejo, su esposa (una Glenn Close muy partidaria del "¡Jarabe de palo!") se lleva el mejor momento de toda la escena gracias a su encuentro con cierta lámpara que fue de Nancy Reagan.

Superman II (R. Donner, R. Lester, 1980)

Presidente: Anónimo (E. G. Marshall)

Método: Conquista supervillana. Prosiguiendo con este itinerario destrozón, damos un salto atrás en el tiempo para hacer una loa en pro del sentido práctico. Aunque ellos también vengan del espacio exterior (del planeta Krypton, concretamente, con escala en la Zona Fantasma), el general Zod (Terence Stamp) y sus secuaces Ursa (Sarah Douglas) y Non (Jack O'Halloran) se toman su trabajo más en serio que los bichos de Mars Attacks! e Independence Day: además de dejar los aledaños del Despacho Oval hecho unos zorros, con intervención militar incluida, el trío humilla al presidente de turno, y remata la faena mandando un mensaje televisado al hijo de Jor-El diciéndole que se arrodille, y todo eso.

Futurama (Serie, 1999-...)

futurama

Presidente: La cabeza de Richard Nixon (Billy West)

Método: Parodia jocosa. Cuando, en 1999, Fry interrumpió la emisión del último capítulo de Abogada soltera (una serie sin nada, pero nada que ver con Ally McBeal), no sabía que estaba añadiendo un capítulo más a su historial de desgracias. Porque, por cosas de la transmisión de señales a través del cosmos, los Omicronianos se engancharon al show mil años más tarde... Y volvieron a la Tierra para enterarse de cómo acababa. El resultado fue una orgía de destrucción en Monument Beach, con espacio para un pequeño guiño a Independence Day. Aun así, en el universo de Futurama hay al menos dos Casas Blancas de sobra, así que no se perdió demasiado.

X-Men 2 (Bryan Singer, 2003)

x-men_2

Presidente: McKenna (Cotter Smith)

Método: Allanamiento mutante. En comparación con otros ejemplos de este informe, la incursión de Rondador Nocturno (Alan Cumming) resulta modesta, entrañable incluso, y desde luego mucho menos destructiva que las demás. Sin embargo, nosotros llamamos la atención sobre su elegancia: haciendo uso de sus poderes teleportadores (los fans del cómic se sintieron felices al escucharle hacer "¡bamf!") y sus habilidades acrobáticas, el muti alemán y azulado sólo tiene que armar un poco la marimorena... Y los propios agentes de seguridad se encargan de provocar daños materiales a tiro limpio. Muy económico todo, sí señor.

2012 (Roland Emmerich, 2009)

Presidente: Thomas Wilson (Danny Glover)

Método: Catástrofe climatológica. Como sabemos, El día de mañana se privó de mostrarnos a la Casa Blanca ultracongelada: será porque, con tanta escarcha, hubiera resultado una imagen poco épica. Pero la sed emmerichiana por la destrucción presidencial tuvo un epílogo algo soso en su última película de catástrofes. Aquí, es una ola gigante la que empuja a todo un señor portaaviones contra el histórico edificio, mientras el inquilino del mismo contempla la que se le viene encima. 

Resident Evil 5: Venganza (P. W. S. Anderson, 2012)

Presidente: Albert Wesker (Shawn Roberts)

Método: Asedio carnívoro-infectado. Los avatares de la política hacen extraños compañeros de cama, y los de los holocaustos zombies, ni te contamos. Por ello, cuando una inteligencia artificial se le pone respondona, el antiguo mandamás de la Umbrella Corporation (y ahora, nos tememos, líder de lo que queda del mundo) debe recurrir a su amada-odiada Alice (Milla Jovovich) para defender el último reducto de la humanidad... Que es, mira tú por dónde, el 1600 de la Avenida Pennsylvania. En esta ocasión, el edificio en sí se libra de acabar reducido a escombros, pero sus alrededores, como que todo lo contrario.

Objetivo: La Casa Blanca (A. Fuqua, 2013)

Presidente: Benjamin Asher (Aaron Eckhart)

Método: Asalto terrorista. Efectivamente: las premisas de Asalto al poder y de Objetivo: La Casa Blanca son casi idénticas, algo que ha dado lugar a no poco cachondeo y a preguntas sobre si la cinta de Antoine Fuqua no sería un mockbuster. Renunciando a las comparaciones, señalemos dos cosas: la primera, que si te extraña que Morgan Freeman aparezca sin hacer él de presidente, tienes razón, porque los avatares de la historia le llevan a ocupar el cargo en funciones. La segunda: por razones de la coyuntura política, aquí los villanos contra los que lucha Gerard Butler son un grupo de agentes renegados de Corea del Norte.

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