Píldoras animadas (I): los mejores cortometrajes de la semana

Iniciamos sección semanal en la que rebuscaremos en la red de redes, en caza y captura de los mejores trabajos de animación que hayan surgido en los últimos siete días. Por PABLO GONZÁLEZ TABOADA

Por - 16 de septiembre de 2012

   Un lienzo en blanco y un lápiz. Este es el material con el que se trabajaba en los albores de la animación. En plena era digital podríamos intercambiar el lienzo por un nuevo documento en un programa informático, o por un set recién montado si nos referimos a trabajos en stop-motion. La animación, un medio más que un género, es quizá la forma más libre de hacer cine al no depender en ningún momento de las limitaciones impuestas por la propia realidad. Cualquier trazo puede convertirse en un actor improvisado y las técnicas existentes son casi infinitas. En busca de las vanguardias de esta forma de narrar historias prometemos traeros desde la red, semana a semana, aquellos trabajos animados que encuentran en internet el campo de exhibición sustituyendo a las oscuras salas de cine. La sección que inaguramos hoy en CINEMANÍA tiene así por objetivo recopilar destacados proyectos de animación de distintos estilos y nacionalidades, pero merecedores de vuestra atención. Pincha en las imágenes para verlos.

1. It’s Man’s Man’s Man’s World
Francia, 2012. Director: Xavier Fauthoux

Iniciamos la recomendación de la semana con algo de música  del considerado “Padrino del funk”, el gran James Brown, a quien los más cinéfilos recordarán por sus apariciones en películas de culto como Granujas a todo ritmo (John Landis, 1980) o el cortometraje  dirigido por el recientemente fallecido Tony Scott, Beat the Devil (2002) . Pero sus mayores logros se encontraron por supuesto en la música. Inspirado por un clásico indiscutible como el It’s Man’s Man’s World el animador francés Xavier Fauthoux, fundador del estudio Shoot the Boss, cuenta desde los ojos de un joven afroamericano (el propio Brown) la historia de un país y de cómo el racismo ha afectado a su visión del mundo. La imagen es poseída por la voz de Brown al tiempo que se atreve a crear una narración de la que pueden extraerse múltiples pensamientos, yendo mucho más allá del videoclip per se, destinado a lucir a un artista, para indagar en su personalidad, dando lugar a una pieza indispensable. Este trabajo musical le valió a Xavier Fauthoux para ganar un concurso el pasado junio, obteniendo como premio 4.000$ dólares y la posibilidad de dirigir un vídeo profesional para celebrar el aniversario del músico. Premio merecido, ¿no os parece?

2. Exoids
Estados Unidos, 2012. Director: Aristomenis Tsirbas

Seguimos con el ritmo en el cuerpo pasando a Exoids, uno de esos cortometrajes de animación que sirven más bien como carta de presentación de cara a convertirse en largometrajes (recuérdese el caso de ROSA ) o como demos técnicas que terminarán por abrirle sus puertas a los animadores en busca de un puesto de trabajo en un gran estudio. Aristomenis Tsirbas, director del largometraje Objetivo: Terrum (2007) prueba ahora suerte manteniendo en su nuevo trabajo la ambientación futurista, llevándonos a un mundo postapocalíptico en el que tras una guerra nuclear sólo han sobrevivido las babosas y los robots. Las primeras se han vuelto inteligentes, creando sus propias armas, mientras que robots han sido convertidos en bestias metálicas sumamente agresivas. El cortometraje desarrolla esta situación presentando una larga secuencia de acción en la que se presenta a la ‘fauna’ de este universo al tiempo que demuestra que, técnicamente, los trabajos de animación de calidad no son coto privado de Pixar o Dreamworks. Si bien su guión es pobre, no pasando del esbozo, es justamente su acabado técnico el que hace que verlo mererezca la pena. Seis intensos y adrenaliticos minutos que, quien sabe, quizá terminen siendo el gérmen de una película o, no sería la primera vez, una serie de televisión.

3. Le ballet
Francia, 2012. Director: Louis Thomas

Pese a llevar varios años activa, GOBELINS, l’école de l’image adquirió cierta notoriedad cuando uno de los cortometrajes de sus estudiantes, Oktapodi, recibió una nominación a los Oscar en 2008. Pese a que no ganaron el premio (La maison en petits cubes, de Kunio Katô se llevó merecidamente el galardón) lo que consiguieron con aquella situacion fue ponerse en el mapa de cara a los menos dados a explorar la animación fuera de las grandes casas. Desde entonces han ofrecido al público la posibilidad de ver los trabajos de sus estudiantes a través de su canal de Youtube (los ocho de este año podéis verlos aquí). Hay piezas muy interesantes, pero desde luego la más destacable nos parece Le ballet, un cortometraje con estilo clasico en el que vemos una representación en un teatro en el que se encuentran docenas de grandes estrellas de la historia del cine. Así, la atención no sólo se centra en el estilizado trabajo de animación de Louis Thomas sino además, en detectar todos los cameos de actores, actrices o figuras del séptimo arte que aparecen en la pantalla. Tranquilo si no los reconoces, porque en los créditos tienes una chuleta con todos ellos. Un deleite visual y auditivo.

4. The Maker.
Australia, 2012. Director: Christopher Kezelos

Aunque probablemente el nombre de Christopher Kezelos no os diga nada, quizá si lo haga saber que se trata del director de uno de los éxitos virales de los últimos años, ganador de nuevos fans a cada nuevo visionado, Zero (2010)6. Si en aquel trabajo nos contaba la historia de un personaje nacido para estar fuera del sistema, en esta ocasión sigue explorando los límites de la creación con The Maker, un excelso trabajo en stop-motion (animación fotograma a fotograma, como Pesadilla Antes de Navidad o Coraline) en el que asistimos al intento de un personaje de dar vida a otro. Decir más sería estropear la sorpresa de un trabajo que destaca por su colosal trabajo artesanal y la notable composición musical que acompaña a la imagen, creando un ambiente enrarecido, de inquietante cuento de hadas. Kezelos demuestra dar un paso adelante, cierta madurez artística al prescindir de la blanda trampa de guión para poner cierre a los cinco minutos de deleite que supone el visionado de su nuevo trabajo.

5. RED
Francia, 2011. Varios directores.

El cine negro no pasa de moda, aunque es cierto que en la animación es un tema menos recurrente de lo que nos gustaría. Con RED, cuatro alumnos de la Supinfocom (la otra gran escuela del país galo) demuestran tener las cosas en su sitio para contar la historia de un asesino que se dedica a aniquilar mujeres con vestidos rojos de formas bastante violentas. La historia se narra desde el punto de vista de un fotógrafo de escenas de crímenes que llega a obsesionarse por el caso, debido a ecos de su pasado, aparantemente, si bien estos callejones oscuros (influenciados por el expresionismo alemán) bañados en colores cálidos, que arden perpetuamente, puede haber sorpresas. Alexandre Charleux, Amaury Brunet, Ning Zhang y Victoria Bruneel son sus responsables, con Pierre Caillet a cargo de la melodía. Desde Seven a Sin City, pasando por El tercer hombre. Son éstas las influencias de un trabajo que vuela alto y que demuestra que no son los medios los que determinan los límites de una obra, sino la imaginación e inventiva de quienes se involucran en ella.

Bonus – El clásico

More
Estados Unidos, 1998. Director: Mark Osborne

Premio al mejor corto en Sundance en 1998, y nominado al Oscar en la misma categoría aquel año, More de Mark Osborne es una de las mejores piezas de animación que se han realizado nunca. Afirmación rotunda y categórica que tiene una explicación tan sencilla como remitir a ver el vídeo para darse cuenta por uno mismo. En una sociedad gris, automatizada, un hombre aún se permite soñar. Cuando decide romper la rutina encuentra algo que no esperaba, sacrificando para conseguirlo lo que, sin saberlo, era su bien más preciado. Triste y demoledor, Mark Osborne consigue aún con todo abrir una puerta a la esperanza utilizando Elegy de New Order como único estímulo musical en una pieza de una perfección tan milimétrica como arrebatadora. Su trabajo de animación es excepcional, empleando la técnica claymation (derivado del stop-motion, usando plastilina como material) para conferir a su universo de un feismo buscado y perfecto para lo que se quiere transmitir. Osborne daría el salto a Hollywood diez años más tarde codirigiendo la fantástica Kung Fu Panda (2008), pero no cabe duda de que su trabajo más personal, valiente y poético sigue siendo este More, seis minutos que enriquecen y permanecen.

 

Sigue a Pablo González Taboada @Caith_Sith

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